Categorías: OTRAS PALABRAS

Más allá de la ventana

 

El raro idioma que no conozco.
La cuerda sin nudo de los pájaros,
y el labio cerrado de los escombros.

Los pasos en mi oído
a través de la ventana
y la oscura calle ciega que sé
que me aleja del mañana.

Un beso desaparecido en otoño,
dibujado en cada hoja que se queja.
Un perfume que sí que recuerdo,
y unos brazos alejados de mis hombros.
Tu mirada, desaparecida.
Las montañas de palabras escritas en papel,
y una pared vacía y casi blanca.
Almohada de ojos, adormecida.

Dejaré de pensar cuando decir
me parezca simplemente una mentira.
Trago por paso.
Fina lámina afilada con capa de hielo,
bajo los pies descalzos de la madrugada.
Calle de silencio, larga,
muy larga.

Últimas monedas gastadas
en el último licor que llenó mi vaso.
La profecía de los huesos por fuego.
Llamaradas, aire caliente,
más allá de la ventana
nadie te reconoce.
Entramos en la noche,
como quien pasa sin pedir permiso.

Ríos de sangre, roja,
en blanco de nieve
tan negra como de serpiente.
Lengua con boca,
dentro de boca con lengua.
Derrame de brindis
buscando la salida del laberinto…
sin haber entrado jamás.

Prefiero tomar la última
sin pedir la vez,
y soñar con lo que ya pasó.
Desnudo y penetrando
en las aguas templadas
de una fuente con cascada,
también inventada.

Las venas
pueden cortarse siempre
en el último instante,
justo al final,
justo después de soñar…
que no es imaginar…
es haber soñado imaginando…
lo que solo se puede imaginar.

El sueño es la vida perdida
y luego recordada.
Prefiero recordar lo soñado
a soñar con una vida
que no me diga nada.

 

 

losangelesnosmirandurmiendo.blogspot.com.es

 

Tomás Martínez

Artista polifacético dedicado a la poesía desde que era niño y a la pintura. Él mismo recuerda “aquel diario con llave de tapa roja que escribía y guardaba cada noche en una caja de vinos, a la edad de 6 años. Me enamoré sin querer de aquel papel en blanco y más cuando lo llenaba con mis pensamientos. Ver aparecer las palabras con la tinta de un bolígrafo: era emocionante. Luego, como en todas las vidas, empezaron a pasarme cosas. La tristeza y la alegría empezaron a salir de mí a cada momento como guiadas por un río invisible, y no podía parar. Y del poco a poco, al hoy”.

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