Pétalos verticales,
de ese…
tu mar congelado.
Camas sin nadie.
Hilos transparentes,
telas de arañas
–brillo helado-,
más altas que las montañas.
Puedo desprenderme del alimento
de este domingo cualquiera
sin apenas pasar hambre.
Puedo hacer
dibujos en la acera,
desde el calor de mi casa
con las plumas,
heladas y blancas
que tú, nube,
me brindaste.
Puedo
hacerte el amor
por el arco de tu espalda,
y mirarte a los ojos
hasta que
el blanco de tu cuerpo
sea de agua.
Ha dejado de nevar.
Es ahora la lluvia…
lenta, silenciosa,
con sus ojos cerrados,
directa hacia mi boca
la que me quiere besar.
Amavir ha resultado finalista, con mención de honor, en los Premios La Chambre 2026, concedidos…
El hogar se consolida como el principal refugio emocional de los españoles El hogar…
España es uno de los países más longevos del mundo. Cada vez más personas llegan…
A lo largo de la vida, la relación con la comida va cambiando. En la…
En España, más de un millón de personas mayores están reconocidas oficialmente como dependientes, y…
Mi recomendación literaria hoy es La vida escondida entre los libros, de Stephanie Butlan. Es…