¿Cuál es tu playlist emocional?

emoción

A veces basta un acorde, el inicio de una melodía, para que nuestra emoción se dispare y nos invada la melancolía, la nostalgia o la añoranza. ¿Te ha pasado recientemente? ¿Cuál ha sido tu reacción? ¿Has seguido escuchando o has cambiado de canal? Desde el Coaching, hoy te propongo sostener la emoción mientras escuchas esa canción, siendo consciente de lo que te dice. ¿Me acompañas?

 

La extraordinaria playlist de Zoey (Austin Winsberg, 2021) es la serie que sigo con interés estos días.

Ha llegado a mí a través de una de las plataformas de televisión como si tal cosa, aunque me doy cuenta de que ha venido en el momento preciso. Por eso lo comparto contigo.

El argumento es imaginativo y muestra a Zoey Clarke (personaje interpretado por Jane Levy), una programadora y desarrolladora de software en una empresa tecnológica de aplicaciones relacionadas con lifestyle o estilo de vida.

Un buen día descubre que ha desarrollado la habilidad de conocer los estados de ánimo de la gente que le rodea a través de las canciones y los mob o números musicales que percibe en ellos, configurándose así una playlist o selección musico-emocional.

Títulos como True Colors, interpretada por Cyndi Lauper, Help! Por The Beatles, Mad World por el dúo Tears for Fears, I Wanna Dance with Somebody por Whitney Houston o Wrecking Ball de Miley Cyrus marcan el ritmo a la expresión de estados emocionales como la melancolía, la tristeza, la soledad, el enfado y el inconformismo, aunque también la alegría.

El espectador puede darse cuenta de que la música expresa las emociones sin juicio, permitiendo que Zoey se convierta en una peculiar coach musical dispuesta a acompañar a sus personas favoritas en sus propios procesos de vida.

“Los estados emocionales no se reducen a estoy enfadada o estoy feliz”, dice Neus Monfort, coach y socióloga; “son combinaciones, de modo que una respuesta emocional es el resultado de muchas micro emociones que se mezclan”; “y esas mezclas tienen origen y consecuencias, pues funcionan como una cadena”.

“Muchos de los estados emocionales que vivimos se vuelven imperceptibles si no les prestamos atención”, dice Monfort; “estas emociones actúan en silencio, como un sistema operativo que dicta nuestras decisiones sin pedir permiso”.

“Es por eso que, en ocasiones, terminamos reaccionando de la misma manera, atrapados en hábitos que no hemos elegido de forma consciente; como si tuvieras un mando interno que no controlas, pero que te controla a ti”.

De ahí que Monfort proponga “tomar conciencia de lo que sientes para reconocer ese mando”.

música

Lo que sientes se proyecta al exterior

Para esta experta, distinguir lo que uno siente supone “ir más allá de la reacción final”; “si dices estoy enfadado, aún no sabes nada; si te preguntas qué estoy protegiendo, qué me duele o qué esperaba, entonces te estás mirando de verdad”.

Dice Monfort que, al mirar sin miedo, se revela lo que tu espejo interno quiere mostrarte: “no es el enfado, es la expectativa; no es la tristeza, es la necesidad no atendida y no es la envidia, sino el deseo reprimido”.

Veamos algunas de las claves para lograr la autoconciencia emocional:

  • Observación. Mirar las emociones que no te gustan te obliga a dejar de esconderte de ti mismo. Cuando confrontas lo que te molesta, te duele o te irrita sales del automatismo y empiezas a dirigir tu vida desde la claridad interior.
  • La clave está en prestar atención a los indicadores emocionales leves, casi silenciosos. Cada emoción aparece con un mensaje “no llega para fastidiarte, ni para recordarte heridas sin solución, sino para enseñarte cómo solucionarlo”, dice Monfort.
  • Habla de ti. Cada emoción que surge en ti habla de ti y no del comportamiento de los demás. “Aunque parezca lo contrario, las personas solo activan lo que ya estaba guardado dentro de ti”, dice Monfort; “por lo cual, dicha reacción interna te muestra lo que necesitas atender, no lo que debes atacar o cambiar fuera”.
  • La ley del espejo. “Cuando algo en otra persona te incomoda, te confronta con un rasgo o una necesidad propia que no aceptas o no reconoces”, dice Monfort; “la emoción te señala el espejo para que te mires, no para que te juzgues, ni a ti, ni a la otra persona”.
  • Valentía. Ser consciente de esto exige valentía para reconocer, por ejemplo, me molesta y lo envidio porque también lo deseo, me duele porque no me lo permito, o también me enfado porque esa persona expresa lo que yo reprimo. “Esta honestidad te libera, te devuelve poder, te permite transformar”, dice Neus Monfort.
  • Elección. Es natural que seamos selectivos en nuestro estado de conciencia; “elegimos lo que queremos sentir y apartamos lo que incomoda”, dice la coach Monfort; “no obstante, dicha selección automática nos hace perder visión sobre aspectos sutiles”.
  • Versión incompleta. Cuando te invade una emoción intensa y sólo percibes malestar, te estás quedando con una versión incompleta. “Debajo de esa incomodidad siempre existe un matiz que revela información valiosa; de hecho, el mundo interior tiene un arcoíris entero, no sólo blanco y negro”.
  • Fin al sufrimiento. “El dolor no se calma esperando que la vida cambie, se calma cuando tú lo comprendes”.
  • Competente emocional. “Hacerte competente emocionalmente es penetrar en lo que sientes; es dejar de temer el malestar y empezar a investigarlo”, dice Monfort; “te permite entender que lo que te afecta hoy tiene raíces en tu historia, en tus creencias, en la manera en la que aprendiste a protegerte”.
  • Autoconciencia emocional. Consiste en reconocer cómo se relacionan tus sentimientos, tus pensamientos y tus comportamientos pasados y presentes. “También implica observar cómo tus expectativas te llevan a la frustración o a la ilusión”, dice la coach Monfort.
  • Primer paso. La comprensión es el primer paso. No significa controlar tus emociones, sino hacerte cargo de lo que te suceda. “Tú eres quien valida lo que sientes; de ahí que no sirva de nada buscar a los culpables fuera”, dice la coach Neus Monfort; “pues cuando culpas, pierdes poder mientras que, cuando observas, lo recuperas”.

“Lo que sientes se proyecta en el exterior, mientras que lo que reprimes se repite y lo que comprendes se transforma”, dice Neus Monfort; “ése es el espejo, tu camino de libertad interior”.

 

Mi propia selección

Si has llegado hasta aquí, te cuento un poco más acerca de mi playlist musicoemocional.

A mí no me ocurre como a Zoey, capaz de detectar el estado emocional de las personas según la canción y la coreografía que percibe en ellas.

No obstante, tan original historia me ha hecho conectar con la relación que mantenía con la música.

Es más, me ha permitido ser consciente de que casi la había abandonado.

Me explico: cuando era adolescente, deseaba aprender a tocar el piano. Unos años después, cumplí mi sueño y asistí a clases.

Mi profesora me decía que contaba con grandes cualidades y lo cierto es que durante varios años me entusiasmó practicar.

Sin embargo, ya no recuerdo el momento exacto en el que decidí abandonarlo.

Independientemente de las excusas que daba y que me daba, no llegué a preguntarme el porqué de esa decisión que tomé de a poco.

El caso es que, hasta hace unas semanas, no he llegado a la verdadera y casi única razón.

Resulta que la música me traía añoranza de épocas mejores, de relaciones que ya no eran, aunque también de lo que no había vivido (¿te pasa a ti también?)

Mi ego, para protegerme, me exigía huir de esa emocionalidad tan intensa. Y yo, obediente, lo hacía. Cambiaba de canal, de dial o me marchaba del lugar en donde tenían esa playlist.

Ahora, al hacer consciente mi reacción, me he dado cuenta de que la música puede acompañarme, que me permite conectar con quien soy, con mi esencia.

¿Cómo lo consigo? Pues, sencillamente, dejándome fluir, permitiendo que la melodía me llegue y me llene, ocupando el lugar que le corresponde junto a la emoción que se haya despertado en ese momento.

Es decir, me doy permiso y le doy licencia a la melodía para que me ayude a modular mi particular playlist emocional, si hace falta con mob añadido.

Créeme que es una forma saludable y, sobre todo, muy divertida de permitirse fluir y dejar de escapar de quien es una misma.

Y tú, ¿tienes ya lista tu selección emocional?

¡Feliz Playlist Musicoemocional! ¡Feliz Coaching!

 

 

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