Además de algunas personas, hay lugares que apoyan, que acompañan, que consuelan y hasta arropan. Son escenarios en los que nos relacionamos de forma segura, ya que el entorno en sí mismo proporciona una frecuencia vibratoria que propicia la conexión completa con los demás. Son lugares preciosos a los que, si tenemos suerte, podemos acudir cada vez que lo necesitemos. Desde el Coaching hoy te propongo encontrar tu lugar seguro.
En Tomates verdes fritos (1991, Jon Avet), una de mis pelis favoritas, las historias y entre historias se entretejen en el relato de Ninny (personaje interpretado por Jessica Tandy) quien, con maestría, hace protagonista a The Whistle Stop, un café-restaurante situado junto a las vías del tren en una población al sur de los Estados Unidos.
Ambientada en el primer tercio del siglo pasado, durante la Gran Depresión, The Whistle Stop acogía a propios y a extraños, sirviendo de vínculo, de lugar sagrado en donde todo parecía ocurrir.
Si me fijo un poco en mi propia trayectoria vital, me doy cuenta de que nunca he dejado de buscar mis propios Whistle Stop en cada etapa de mi vida.
Entornos que acogen
Como adultos, hay ocasiones en las que no podemos autogobernarnos, por lo que buscamos en otras personas esa seguridad que necesitamos.
Cuando la relación se basa en el apego seguro, la otra persona evita juzgarnos, por lo que podemos expresarnos con libertad. Se trata de una relación de dependencia saludable, pues aporta seguridad, dado que el otro nos sostiene.
En la comprensión mutua reside la seguridad, pues se trata de compartir y de respetar, de modo que, al sentir confianza, se puede compartir con la otra persona quien, a su vez, puede poner límites.
Todo este juego de equilibrio se ve favorecido en esos lugares comunes que aportan protección, amparo y bienestar. Permiten que nos sintamos tranquilos, serenos y acompañados.
Cómo encontrar tu lugar favorito
¿Tienes un lugar seguro? ¿Cómo lo definirías? ¿Qué es lo que te arropa en ese espacio? ¿Cómo lo sientes?
Hasta ahora he estado hablando de lugares seguros que están fuera; sin embargo, existe un espacio donde siempre es recomendable sentir bienestar y seguridad: dentro de uno mismo.
También el hogar, tu casa, el sitio donde vives solo o convives con familiares o amigos, puede ser seguro. Es cierto que, en ocasiones, la vivienda no coincide con el espíritu hogareño; no obstante, la sensación de seguridad puede reforzarse en ese café, librería, gimnasio o restaurante que acogen, que arropan.
¿Cómo encontrar tu lugar seguro? Te propongo algunas claves:
- Desde dentro. Tu sentimiento de seguridad parte de ti mismo. Mírate y date cuenta de tus fortalezas.
- Siéntelo. Cuando entres en un nuevo espacio, permítete sentirlo; ¿cómo te encuentras ahí?; ¿percibes una sensación de bienestar? ¿qué es lo que te gusta en ese lugar? ¿son las personas, la decoración, el ambiente?
- Conexión. Estate atento a cómo interactúas con las otras personas en ese espacio; ¿cómo responden? ¿sientes que conectas con ellos?
- Tiempo presente. Uno de los aspectos que mejor definen un lugar seguro es que, mientras estás allí, eres consciente del ahora, del presente, aunque, paradójicamente, el reloj parece ir más deprisa.
- Para establecer vínculos emocionales saludables, tanto con el espacio físico como con las personas con las que coincidas allí, te propongo que vayas despacio, con paciencia.
- Comparte tu vulnerabilidad. Aunque no desde el primer día, según pase el tiempo te darás cuenta de que, en tu espacio seguro, puedes mostrarte tal cual eres, con autenticidad e, incluso, exponiendo tus vulnerabilidades.
- Dedicación. El lugar amigable requiere de tu dedicación, es decir, que, al menos, eches unas cuantas horas a la semana.

Espacios de alta frecuencia
Si has llegado hasta aquí, te cuento un poco más sobre mis lugares que arropan. Ya he comentado que recientemente me he mudado de ciudad.
Durante los años en los que he estado en mi última casa había encontrado mi particular Whistle Stop: una cafetería-panadería perteneciente a una conocida cadena.
El engarce fue casi instantáneo, hasta el punto de que, actualmente y a pesar de no residir en esa zona, la amistad me une a Anna, la encargada quien, a su vez, es la responsable de que las good vibes o vibraciones de alta frecuencia se mantengan en ese lugar.
En estas semanas he encontrado otro escenario en donde me siento arropada. Es La Estación del Expresso, una cafetería pequeña y acogedora atendida por media docena de mujeres que ya se han ganado la confianza y simpatía de una gran parte del barrio.
Su trato atento, su vocación de servicio y su gran profesionalidad (memorizan desde el minuto uno cómo deseas el café y la tostada) dan forma al que ya considero mi Whistle Stop en la zona.
A La Estación del Expresso, por cierto, tengo pensado invitar a mi amiga Anna, en una especie de alianza entre mis lugares favoritos en los que pasar algunos de los buenos momentos de mi vida.
Y tú, ¿has encontrado tu lugar que arropa? Disfrútalo.
¡Felices Lugares Seguros! ¡Feliz Coaching!











