Cómo cuida Ballesol la salud cardiovascular de las personas mayores

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Cómo cuida Ballesol la salud cardiovascular de las personas mayores.

Cuidar la salud cardiovascular cobra especial importancia a medida que cumplimos años. Las enfermedades del corazón siguen siendo una de las principales causas de mortalidad en España y, además, algunas pueden avanzar sin presentar síntomas evidentes. Reconocer los factores de riesgo y realizar un seguimiento adecuado es fundamental para prevenir complicaciones.

El riesgo cardiovascular aumenta con la edad. De hecho, más del 60 % de las personas mayores de 65 años presenta hipertensión arterial, uno de los principales factores de riesgo para desarrollar enfermedades cardiovasculares. La inactividad física, una alimentación poco equilibrada o el consumo de tabaco son otros factores que pueden aumentar este riesgo y sobre los que es posible actuar.

Todo ello forma parte del cuidado diario en cada una de las residencias de mayores Ballesol, donde la atención integral combina actividad física adaptada, alimentación personalizada, seguimiento profesional y acompañamiento. El objetivo es favorecer la autonomía y el bienestar de cada residente.

 

 

Mantenerse activo para cuidar el corazón

Moverse, mantenerse activo y conservar la capacidad funcional son aspectos fundamentales para cuidar la salud cardiovascular. La práctica regular de ejercicio ayuda a reducir el riesgo de enfermedades del corazón y contribuye a preservar la fuerza, el equilibrio y la independencia a medida que envejecemos.

La actividad física debe adaptarse a las capacidades y circunstancias de cada persona. Por ello, en Ballesol se realizan ejercicios seguros, progresivos y supervisados, ajustados a las necesidades de cada residente.

Un ejemplo de este enfoque es el trabajo desarrollado en la residencia de mayores de Valencia a través del programa FEXO, desarrollado junto a la Facultad de Fisioterapia de la Universidad CEU Cardenal Herrera. Se trata de una intervención multicomponente que combina fuerza, equilibrio, coordinación y capacidad aeróbica mediante ejercicios adaptados y supervisados.

El programa se ha aplicado en un entorno residencial real, con la participación de 111 personas de la residencia de ancianos en Valencia, Ballesol Valterna, y sus resultados han sido seleccionados para su presentación en el International Conference on Frailty and Sarcopenia Research (ICFSR 2026).

Una alimentación equilibrada

Lo que comemos también desempeña un papel importante en la salud cardiovascular. Una alimentación poco saludable, junto con el sedentarismo, el tabaco o el consumo de alcohol, puede aumentar el riesgo de desarrollar enfermedades del corazón.

En una residencia de ancianos, además, comer bien significa mucho más que seguir un menú equilibrado. Las necesidades de cada persona son diferentes y pueden estar condicionadas por sus preferencias, patologías, tratamientos, intolerancias o dificultades de masticación y deglución.

Ballesol apuesta por una alimentación personalizada que tiene en cuenta todas estas circunstancias. De esta forma, cada residente recibe una dieta adaptada a sus necesidades dentro de un modelo de atención individualizada.

Prevenir también es hacer seguimiento

No todos los factores de riesgo cardiovascular son visibles. La hipertensión, por ejemplo, puede no presentar síntomas y, sin embargo, aumentar el riesgo de sufrir complicaciones. Medir periódicamente la tensión arterial permite detectar una posible alteración y valorar, cuando sea necesario, las medidas de control y tratamiento más adecuadas.

Este seguimiento forma parte de la atención que reciben los residentes de Ballesol. Los distintos perfiles profesionales implicados en su cuidado trabajan de forma coordinada y adaptan las actuaciones a su situación y evolución.

De esta manera, la prevención cardiovascular se integra en un modelo de atención que contempla las dimensiones físicas, funcionales y emocionales de cada persona.

 

Cuidar el corazón también es cuidar la autonomía

La salud cardiovascular está estrechamente relacionada con la posibilidad de mantener las capacidades y seguir disfrutando de las actividades cotidianas.

Caminar, participar en una actividad, compartir una comida, salir al jardín o mantener las relaciones sociales son pequeños momentos que contribuyen al bienestar y a la calidad de vida. Por eso, el ejercicio adaptado y las actividades orientadas al bienestar tienen también como objetivo favorecer la movilidad, la participación y la autonomía.

Cuidar el corazón es, en definitiva, mucho más que prevenir una enfermedad. Es acompañar a cada persona para que pueda conservar sus capacidades, mantener sus rutinas y disfrutar de una buena calidad de vida durante el mayor tiempo posible.

Más información en el teléfono 900 24 24 25 o en su web www.ballesol.es

 

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