¿Qué es lo que crees de ti?

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Ahora que tenemos un rato, aprovecho para preguntarte: ¿Qué es lo que crees de ti? Quizá seas de las personas que considera que todo lo puede, aunque no creas que lo mereces. O también puedes pensar que, aunque lo merezcas, realmente no lo vales. Habrá incluso quien opine que ni vale, ni merece, ni puede. Desde el Coaching te invito a entrenar lo contrario: Tú vales, tú mereces, tú puedes. ¿Quieres creerlo?

“Tú eres más hermosa de lo que tú crees”, dice Gil Zamora, un artista forense que trabajó para el FBI hasta 2011 y que ha llevado a cabo un estudio de percepción con varias mujeres.

Frente a su lienzo, recibía a la voluntaria de espaldas, de forma que no pudiera verla ni antes, ni durante, ni después de dibujarla a lápiz. Para ello, se guiaba de la propia descripción de la interesada. Posteriormente, una tercera persona, también mujer, la describía y Gil Zamora elaboraba otro retrato a partir de esa nueva representación.

Al término, se colocaban ambos retratos, confrontando las dos imágenes: una representaba el autoconcepto; la de al lado expresaba cómo era percibida por los demás.

En todos los casos, la imagen de autopercepción mostraba rasgos morfológicamente adustos, expresiones de dolor y de abandono, mientras que el retrato basado en la descripción de la tercera persona hablaba en términos de sonrisa, bondad y belleza, la cual no era autopercibida por ninguna de las interesadas.

¿Cómo te percibes tú como persona? ¿Qué es lo que crees de ti? ¿Has preguntado alguna vez a gente querida cómo te ven? Y tú, ¿cómo te dibujarías? ¿Qué expresión marcaría tu rostro?

 

Alimentando creencias

“Las creencias no pueden verificarse; cuando están instaladas, nuestro ego busca cómo alimentarlas”, dice la mentora y coach Laura Rodríguez; “Si creo que el mundo es peligroso, nutriré esa creencia y, mediante comportamiento implícito y sin ser consciente, mi conducta será acorde con tal pensamiento”.

Algo similar ocurre con respecto a nuestro propio concepto, sea físico, mental, emocional o psicológico, pues parte de experiencias y de creencias tanto propias como de otros. Algunas de estas últimas son neutras; sin embargo, otras pueden limitar nuestra vida. Para la coach Laura Rodríguez, tales pensamientos que tenemos como ciertos pueden venir de la interpretación de tres conceptos:

  • Se convierte en lo contrario, desesperanza. Se concreta en expresiones del tipo: “qué más da lo que haga, si esto no cambia”.
  • La persona cree que no merece, pues no está a la altura de las circunstancias.
  • Se piensa que no se puede.

Como herramienta, Laura Rodríguez nos propone la Programación Neuro Lingüística Transpersonal, tercera generación de la denominada PNL y que entiende que el ser humano es una unidad “psicosomático-energético-social”.

“Es un modelo formal que ayuda a entender cómo funciona la mente y la percepción humanas, cómo se dan los procesos de información que percibimos y cómo nos influye en la manera en la que nos comportamos”, dice la citada coach, que lo explica en todos sus términos: “Es programación porque tanto nuestros recuerdos como nuestras presuposiciones, patrones de aprendizaje y creencias nos programan, si bien es cierto que se pueden desactivar”.

“Es neuro en el sentido de que las redes neurológicas son mapas de la realidad para cada uno y, a su vez, dichas redes ejecutan los programas”; “Por lo que se refiere al lenguaje, tiene un gran poder, pues sostiene los pensamientos y al mismo tiempo es creado por ellos”, dice Laura Rodríguez.

 

Desmontar lo programado

“Todos tenemos un pasado, cada uno tenemos nuestras propias historias que nos han marcado; en cualquier momento podemos decidir reescribirlas”, dice la coach Ixi Ávila, que ha organizado el congreso virtual “Alarma Ansiedad”; “Me ha valido escuchar las vivencias de otros y, desde ahí, entender las mías”.

Para la experta Laura Rodríguez, “el mapa no es el territorio; la realidad es una y cada uno tenemos nuestra realidad propia, dependiendo de las distorsiones, de las generalizaciones o de nuestro estado emocional y físico”.

Según esta coach, para trabajar la autoestima es necesario cuidar el diálogo interno, “ha estado, está y estará con nosotros; luchar contra él es un imposible, por lo que habrá que educarlo, hacernos amigos de él”. Y es que ese diálogo interno puede llevarnos a dañar nuestra autoestima: “Como entrenamiento, podemos ver qué nos decimos desde que nos levantamos, cuando se nos cae algo al suelo o cuando olvidamos las llaves”; “La PNL se basa en el cómo, es decir, qué hay detrás de que mi mapa funcione así”.

Basándose en el libro de Miguel Gil, Los cuatro acuerdos, Laura nos propone lo siguiente:

  • impecable con tus palabras; las que dices a los demás y las que te dices a ti mismo.
  • Evita tomarte las cosas como algo personal.
  • Evita hacer presuposiciones a propósito de lo que sea; antes que eso, pregunta.

“Si decidiera hacer un estofado de tigre, ¿qué sería lo más difícil?”, se pregunta Laura Rodríguez, a modo de alegoría; “Posiblemente cazar el tigre, ¿verdad?, pues en el caso que nos ocupa, la dificultad está en identificar la creencia o sistema de creencias que tengamos instaladas”.

El recurso al entrenamiento basado en el lenguaje positivo, la evitación de juicios y el diálogo con los demás puede servirnos de base para mejorar lo que creemos de nosotros mismos.

¡Feliz Autoconciencia! ¡Feliz Coaching!

 

 

 

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