Cómo protegerse del humo de los incendios durante los episodios de calor extremo

Mujer con mascarilla observando el humo de un incendio desde su casa
Consejos para protegerse del humo de incendios durante olas de calor extremo.

Cómo protegerse del humo de los incendios durante los episodios de calor extremo.

 

España afronta nuevas olas de calor este verano. Este episodio extremo eleva el riesgo de incendios forestales en un momento especialmente delicado: el país ya encabeza la superficie quemada en la Unión Europea durante el primer semestre del año.

Ante esta situación, la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR) ha advertido de los efectos que el humo de los incendios puede tener sobre la salud respiratoria y cardiovascular. La entidad insiste en la necesidad de minimizar la exposición al humo, incluso cuando el incendio se encuentre a varios kilómetros de distancia.

Según datos del programa europeo Copernicus, los incendios forestales han arrasado ya 50.384 hectáreas en España, cerca del 40 % de toda la superficie quemada en la Unión Europea en lo que va de 2026. Cataluña, Castilla y León y Andalucía figuran entre las comunidades autónomas más afectadas.

El humo, un peligro más allá de las llamas

“El peligro no está solo en las llamas”, advierte el doctor Javier de Miguel, coordinador del Área de Neumología Ambiental y Ocupacional de SEPAR. El especialista recuerda que el humo de los incendios contiene partículas muy pequeñas capaces de llegar a las zonas más profundas de los pulmones y agravar enfermedades respiratorias y cardiovasculares.

El humo de los incendios forestales está compuesto por partículas finas PM2.5, monóxido de carbono, óxidos de nitrógeno, compuestos orgánicos volátiles y otras sustancias tóxicas. Estos contaminantes pueden penetrar profundamente en el aparato respiratorio y provocar irritación de ojos, nariz y garganta, tos, dificultad para respirar, broncoespasmos, crisis asmáticas, infecciones respiratorias y descompensaciones en personas con patologías crónicas.

Además, la exposición al humo se ha asociado con un mayor riesgo de complicaciones cardiovasculares y respiratorias. Incluso las personas sin enfermedades previas pueden notar una disminución de la función pulmonar, molestias respiratorias o dolor torácico tras respirar aire contaminado.

“El humo de los incendios forestales es un riesgo para la salud que muchas veces pasa desapercibido. Como sus efectos no siempre se notan de inmediato, es frecuente restarle importancia”, señala el doctor De Miguel. Por ello, SEPAR insiste en que la mejor protección es reducir la exposición, sobre todo cuando la calidad del aire es mala.

Personas mayores y pacientes crónicos, entre los grupos más vulnerables

SEPAR recuerda que algunas personas tienen más riesgo de sufrir complicaciones por la inhalación de humo.

Entre los colectivos más vulnerables se encuentran los niños, cuyo sistema respiratorio todavía está en desarrollo; las personas mayores, que pueden tener una menor capacidad respiratoria e inmunitaria; las mujeres embarazadas, por el riesgo asociado de parto prematuro y bajo peso al nacer; y quienes padecen enfermedades respiratorias o cardiovasculares.

En el caso de las personas con asma, EPOC u otras patologías respiratorias, la exposición al humo puede desencadenar crisis o empeorar los síntomas. Por ello, los especialistas recomiendan mantener el tratamiento habitual, disponer siempre de la medicación de rescate prescrita y vigilar señales como tos persistente, sibilancias, opresión en el pecho o dificultad para respirar.

Cuando esté indicado por el profesional sanitario, también se aconseja controlar el flujo espiratorio máximo y evitar desplazamientos a zonas afectadas por el humo.

Cómo protegerse del humo de los incendios

Para reducir la exposición, SEPAR recomienda permanecer en espacios interiores con puertas y ventanas cerradas mientras persista la mala calidad del aire. También aconseja utilizar sistemas de filtración, como purificadores con filtros HEPA, o aire acondicionado en modo recirculación si se dispone de él.

Durante estos episodios, conviene evitar la actividad física al aire libre, ya que el esfuerzo aumenta la cantidad de aire inhalado y, con ello, la entrada de partículas contaminantes en el organismo.

Si es imprescindible salir al exterior, la sociedad científica recomienda utilizar mascarillas FFP2 o N95. Las mascarillas quirúrgicas no son eficaces para filtrar las partículas más finas presentes en el humo.

También es importante mantener una buena hidratación y prolongar las medidas de precaución durante los días posteriores a la extinción del incendio, ya que las partículas contaminantes pueden permanecer en suspensión.

Cuándo consultar con un profesional sanitario

Ante síntomas leves, como tos, irritación de ojos, nariz o garganta, SEPAR recomienda alejarse de la zona afectada, permanecer en un ambiente con aire limpio y beber suficiente agua.

Si aparecen dificultad respiratoria leve, sibilancias o dolor torácico, las personas con medicación de rescate deben utilizarla según las indicaciones de su médico y consultar con un profesional sanitario.

En caso de dificultad intensa para respirar, opresión en el pecho, confusión o coloración azulada en labios o piel, es imprescindible llamar a emergencias o acudir de inmediato a un servicio de urgencias.

SEPAR insiste en que el humo de los incendios forestales puede afectar a la salud incluso lejos del foco del incendio. Por ello, recomienda seguir las indicaciones de las autoridades sanitarias, consultar los índices de calidad del aire antes de realizar actividades al aire libre y extremar la protección de los colectivos más vulnerables.

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