Las farmacias comunitarias se implican en la prevención y localización de personas desaparecidas.
Las farmacias comunitarias refuerzan su papel social con la puesta en marcha de un programa pionero para prevenir y actuar ante la desaparición de personas, que comienza a pilotarse en la Región de Murcia con el objetivo de extenderse progresivamente a todo el territorio nacional.
La iniciativa se articula a través del Protocolo general de cooperación de la Farmacia Comunitaria y el Centro Nacional de Personas Desaparecidas (CNDES), desarrollado por el Consejo General de Colegios Farmacéuticos de España en colaboración con el Centro Nacional de Personas Desaparecidas, dependiente del Ministerio del Interior.
Tras una primera experiencia en Zamora el pasado mes de diciembre, Murcia acoge ahora la segunda fase de formación dirigida a farmacéuticos comunitarios y miembros de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, responsables de la gestión de desapariciones en la provincia.
Una red sanitaria clave para la detección temprana
El protocolo adquiere especial relevancia en un contexto de creciente preocupación social. Solo en 2024 se registraron en España 26.345 denuncias correspondientes a 16.147 personas desaparecidas, un 6 % más que el año anterior, según datos oficiales del Ministerio del Interior.
Ante esta realidad, el farmacéutico comunitario se configura como un agente sanitario cercano y accesible, con capacidad para detectar de forma precoz situaciones de riesgo. El documento recoge indicadores clave, como cambios bruscos de comportamiento, desorientación, aislamiento social o entornos familiares conflictivos, que pueden alertar de una posible desaparición.
Además, establece los procedimientos de actuación en casos de desaparición confirmada, integrando a las farmacias como colaboradoras activas dentro de una respuesta coordinada con las fuerzas de seguridad.
Durante la presentación del programa en Murcia, la tesorera del Consejo General y responsable de la Estrategia Social de la Profesión Farmacéutica, Rita de la Plaza, subrayó que “las más de 22.000 farmacias de España se convierten en auténticos radares sociales, con una respuesta coordinada que exige procedimientos claros y el compromiso diario de los farmacéuticos”.
En la misma línea, el inspector de la Policía Nacional y responsable de Normativa y Formación del CNDES, Julio Pavón, destacó que el protocolo “refuerza la detección precoz y la prevención, especialmente en colectivos vulnerables como las personas mayores, y contribuirá a salvar vidas”.
Por su parte, la presidenta del Colegio Oficial de Farmacéuticos de la Región de Murcia, Paula Payá, puso en valor “la dimensión social de la farmacia comunitaria y su papel clave como agente cercano en la identificación temprana de situaciones de riesgo”.
Una iniciativa con respaldo institucional
Este programa se enmarca en el convenio marco suscrito en marzo entre el Consejo General de Colegios Farmacéuticos y el Ministerio del Interior y forma parte de la Estrategia Social de la Profesión Farmacéutica, orientada a reforzar la contribución del sector a los grandes retos sociales.
Con este pilotaje, la red de farmacias comunitarias se consolida como un aliado estratégico en la protección de las personas más vulnerables, ampliando su función sanitaria hacia una labor preventiva y de apoyo social de alto impacto.










