Crear tu propia realidad, ¿te sientes capaz? Según los últimos avances en el campo de la noética, tu pensamiento es lo que establece tu realidad. Al parecer, el estudio de la conciencia humana lleva a una comprensión más completa de la realidad en la que lo objetivo y subjetivo, lo exterior y lo interior dan una perspectiva diferente de lo que hasta ahora entendemos como realidad verdadera.
El pensamiento, la mente y la conciencia son los objetos de estudio de la noética, que ya en tiempos de Aristóteles (filósofo griego considerado uno de los padres de la filosofía occidental, 384 a 322 a.C.) se vinculaba al entendimiento y al intelecto.
Actualmente, la denominada ciencia noética abarca la investigación de la precognición, el conocimiento interior y hasta la telepatía o la telequinesis desde la precisión científica, a fin de comprender la conciencia humana.
Aunque el Instituto de Ciencias Noéticas (IONS) se creó hace más de medio siglo, el tema ha saltado a la actualidad de la mano de expertos como el doctor Manuel Sans Segarra y, sobre todo, de Dan Brown en su última novela: El último Secreto.
En el caso del primer experto citado, la supraconciencia “es una forma de conciencia que existe más allá del cuerpo físico y de la mente”; “es una entidad separada que puede existir independientemente del cuerpo físico”.
El autor de Ego y supraconciencia, Supraconciencia, buscando el sentido de la vida o La supraconciencia existe relaciona este concepto con las experiencias cercanas a la muerte (ECM).
Por su parte, el autor de El símbolo perdido o El último secreto considera que la conciencia “no es sólo un producto del cerebro, el cual actúa como un receptor lo que, a su vez, implica que la conciencia podría existir fuera del cuerpo, continuando tras la muerte”.

Dale una vuelta a lo que piensas
Es así como la noética ha empezado a romper los límites entre la ciencia y la espiritualidad. “Tú creas tu propia realidad”, decía Jane Roberts (1929-1984), una de las médiums espirituales más reconocidas y que canalizaba bajo el nombre de Seth.
Aunque pueda parecer que este mantra lleva a la culpabilización de la persona, en este caso víctima de experiencias adversas, se trata de lo contrario, es decir, de dotar de poder a la conciencia propia.
Para la psicología actual, la creación de la propia realidad se sitúa en la forma en la que percibimos, entendemos y pensamos sobre lo que nos ocurre cada día, en las emociones que nos producen tales sucesos y en cómo respondemos ante todo ello.
Algunas de las claves relativas a la creación de la propia realidad son las siguientes:
- Tú eliges qué pensamiento pensar. Con cada pensamiento proyectas una energía determinada que es percibida por los demás quienes, a su vez, responderán con arreglo a ello.
- Tus creencias determinan el concepto de ti mismo. En la frase que se atribuye al empresario Henry Ford, “si crees que puedes, tienes razón; si crees que no puedes, tienes razón”
- Tú eres partícipe en la creación de tu experiencia, seas o no consciente de ello. Profecía autocumplida: cuando pensamos que algo va a pasar es posible que ocurra.
- Tú eliges entre la ventaja o la desventaja. Son las dos caras de una realidad y entre ambas puedes escoger.
- Aprende a cambiar tu pensamiento. Si cambias tu enfoque, tu realidad cambiará.
- Tú creas tu propia realidad. Tienes más poder del que piensas. No es que seas culpable de lo que te ocurre, sino que al modificar tu pensamiento hacia lo que deseas ejerces tu poder.
- Cuestión de entrenamiento. Puedes salir del piloto automático y hacerte cargo de tu proceso de creación de la realidad.

Atrévete a crear tu propia realidad
Para crear tu propia realidad no es necesario que te ilusiones, sino de que lleves a cabo acciones con intención; en este sentido, al cuidar tus pensamientos moldearás tu vida.
Aunque es posible que todo no puedas cambiarlo a la vez, sí puedes decidir sobre lo que te inspira y te dota de poder, transformando y moldeando tu realidad a tu propio gusto.
¿Cómo puedes empezar? Aunque se trate de iniciar el proceso desde la mente, no desde la noética, algunos de los pasos son los siguientes:
- Sustituye creencias negativas por afirmaciones positivas. Es importante la manera en la que te hablas; por ello has de cuidar tus palabras. Cada vez que pienses en algo negativo, que te cree malestar, diseña una afirmación que diga lo contrario y repítela cada día.
- Personas que te inspiren. Si tu círculo o red de apoyo está formado por personas positivas, fortalecerás tu mentalidad en el mismo signo.
- Alinea pensamientos y vibración. Si te visualizas alcanzando tus metas, alinearás tus pensamientos con la vibración de la realidad que deseas crear.
- Gratitud. Entrena cada día o cada noche, el agradecimiento hacia al menos tres hechos que te hayan ocurrido durante la jornada. Así centrarás tu atención en lo positivo que hay en tu vida.
- Suelta lo que no te sirve. Siguiendo con el paso anterior, deja a un lado aquello que no te suma, sean personas o cosas.
- Prende a meditar y practica. Dedica tiempo cada día a la meditación, que te ayuda a ser consciente de tus pensamientos.
- Establece metas pequeñas y alcanzables. Divide tus metas más grandes en pasos pequeños y manejables. Actúa para lograrlas a diario. Cada pequeño éxito fortalecerá tu confianza y te ayudará a ver el fracaso como parte del proceso de crecimiento.
- Visualiza el éxito. Céntrate en imaginar el mejor resultado posible, en vez de centrarte en el fracaso que ves previsible. Una de las leyes Universales habla de la atracción de lo similar; de ahí que, a mayor optimismo, mejores resultados.
Si has llegado hasta aquí, te cuento algo más acerca de mi realidad y de cómo entreno mi pensamiento.
Los pasos anteriores no coinciden plenamente con la noética; no obstante, algunos de ellos, por no decir la mayoría, acompañan en la transformación de las propias creencias y en la visualización de la mejor realidad posible.
Personalmente creo que cuando pienso algo de forma positiva algo se activa en mi entorno, en mi propia frecuencia vibratoria, que me lleva a lograr lo que me haya propuesto.
Es cierto que no siempre lo consigo, aunque no me desanimo por ello, ya que hago el paralelismo de lo que, en su momento, fue para mí aprender a conducir: la teoría la tengo, aunque, en la práctica, aún me falta un ratito.
Por cierto, deseo compartir contigo un último código: el de la lectura de El último Secreto, de Dan Brown. Aunque acabo de empezarlo, te confieso que me tiene enganchadísima.
Su lectura me está aportando mucho más que ratos de entretenimiento, ya que me está permitiendo entrar en el mundo noético. Todo un descubrimiento. Toda una pasión. Toda una realidad verdadera.
¡Feliz Realidad Verdadera! ¡Feliz Coaching!











