¿Cómo evitar el juicio?

mirar

¿Eres de las personas que enseguida se forma un juicio acerca de las situaciones, personas y cosas? ¿Para qué crees que lo haces? ¿Cuál es el beneficio que obtienes de esa acción? ¿Qué te parecería ser el objeto de juicio de otras personas? ¿Te gustaría? Y a ti mismo, ¿sueles juzgarte? Desde el Coaching hoy te propongo que no esperes al veredicto, sino que sea juicio nulo. O, mejor aún, que no haya ningún juicio.

 

“¿Podemos hablar del pelo de Jaime?” dijo una de mis amigas después de un encuentro familiar de hace unos días.

Resulta que Jaime, que había estado con nosotros durante toda la tarde, recientemente se ha sometido a una intervención de implante capilar, por lo que su cabello no presenta aún el aspecto definitivo.

Mediante la pregunta, Laura pretendía iniciar una ronda de críticas a propósito de un aspecto de la imagen de Jaime quien, obviamente, no estaba presente en dicho momento.

Hubo alguna sonrisa y ningún comentario, a excepción de otra pregunta con la que respondí a Laura: “¿Puedes repetir lo que acabas de decir?”

 

Sin juicios

¿Qué es lo que nos lleva a formularnos un juicio sobre los demás? ¿Quizá es la obtención de algún tipo de ventaja o beneficio o es tan sólo una proyección de alguna de nuestras inseguridades?

¿Cuáles son las claves que pueden estar detrás del juicio, de la crítica que hacemos, muchas veces casi sin ser conscientes de ello?

  • Proyección. De las frustraciones propias, a modo de reflejo. Por ejemplo, si sientes que tu peso corporal es excesivo, es posible que hagas crítica de alguien que, a tu juicio, cuenta con el mismo
  • Validación. Un nivel bajo de autoestima puede llevarte a la necesidad de validarte por encima de otras personas.
  • Necesidad de fortalecer el vínculo con un grupo o clan, compartiendo ciertas normas establecidas entre los integrantes del mismo.
  • La envidia es una emoción que puede dirigir tu criterio y llevarte a emitir un juicio de la persona con la que mantienes un nivel de competencia.
  • Evitación. Hay veces que la crítica o el juicio puede venir del intento de no mirar hacia tu interior, evitando la confrontación interna.
  • En ocasiones, el juicio se utiliza a modo de desahogo, por no contar con habilidades de comunicación.
  • La crítica puede ser también un mecanismo de defensa, para enmascarar inseguridades propias.

no juzgar

Entrenamiento sólo para observar

“Observamos, aunque no juzgamos” ha sido uno de los trends o desafíos más populares de los últimos tiempos en las redes sociales, para favorecer los testimonios individuales sin crítica.

Esta mirada sin juicio tiene su raíz en la escuela psicológica de la Gestalt (data de principios del siglo XX y tiene a Wertheimer y Köhler como sus principales exponentes), que propone la observación atenta y no valorativa para comprender al otro y al mundo sin imposiciones.

El pensador y orador Jiddu Krishnamurti (India, 1895 a 1986) experto en el propósito de la meditación, promovió esta observación sin juicio como forma de aceptación del otro y de expresión de la sabiduría.

Desde el Coaching, te propongo un entrenamiento para que puedas mirar sin juzgar:

  • Párate. Con el ritmo de vida tan rápido que llevamos, no es extraño que debamos parar de vez en cuando. Al detenerte, puedes darte cuenta de la velocidad vertiginosa de tus pensamientos, que afectan a lo que sientes y que conforman tus creencias. A veces es suficiente con tomar consciencia y hacer varias respiraciones (inspirar hondo y soltar el aire muy despacio)
  • Sé consciente. Date cuenta de dónde estás, qué estás haciendo en este preciso instante y, sobre todo, de cómo te sientes. Puedes empezar a mirar a tu alrededor, a ver qué es lo que ves.
  • Enfoca tu mirada, tus sentidos, como cuando eras un niño, con curiosidad, como si fuera la primera vez que vieras un escenario así, el que sea que contemplas en este momento.
  • Evita el juicio. Se trata no tanto de que no juzgues, sino de que te entrenes en ello. Por ejemplo, al entrar en una habitación, fíjate en los colores de la decoración, la disposición del mobiliario e incluso si hay algún objeto peculiar o destacado. Sólo observa.
  • Pregúntate. Antes de juzgar, puedes preguntarte: ¿qué tiene que ver esto conmigo?
  • Utiliza todos tus sentidos a la hora de observar. Entrena tu curiosidad cada día, a cada momento.
  • Lo mismo contigo. Cuando te apetezca, intenta aplicarte esa observación, desde la curiosidad, hacia ti mismo. Date cuenta de qué piensas, sientes, dices y haces. Entrénate para evitar el autojuicio. Mírate no sólo con curiosidad, sino también con compasión, con empatía, dándote cuenta de que, si ahora no lo consigues, la próxima vez lo harás mucho mejor.

Si has llegado hasta aquí, te cuento algo más sobre el momento crítico de Laura. Mi pregunta logró el efecto que pretendía, es decir, que Laura fuera consciente de que estaba haciendo un juicio sobre un amigo común quien, además, no estaba presente en ese momento.

Aprovechando su silencio, que interpreté como reflexivo, le propuse que evitara hacer juicios sobre la otra persona, ya que no conducía a nada positivo y, en todo caso, ¿qué le importaba a ella lo que hiciera Jaime con su cabello?

Días después hemos tenido oportunidad de volver a hablar sobre el tema y ha sido cuando Laura ha reconocido que lo que pretendía era un “cotilleo sin importancia”.

Le respondí que tiene toda la importancia, pues al juzgar lo que hacemos dejamos de respetar al otro. Sé que Laura lo ha comprendido y que basta con que lo entrene para dejar de criticar a los demás, lo que implica, también, dejar de juzgarse a sí misma.

¡Felices Miradas sin Juicios! ¡Feliz Coaching!

 

  • Soy coach ontológica para acompañarte en la identificación de tu objetivo y apoyarte durante tu proceso de Coaching. Sistemas propios: ArkeCoaching, AstroCoaching y IronCoaching.

Etiquetas
Noticias relacionadas