¿Cómo son las viviendas en las que quieren vivir los sénior? ¿Cómo los espacios en los que quieren desarrollar sus actividades? Como se ha afirmado en el ciclo Soluciones habitacionales para los sénior, organizado por el Centro de Investigación Ageingnomics de Fundación Mapfre, los sénior demandan espacios más humanos, con ambientes multiusos, que favorezcan la convivencia, con fácil acceso a servicios médicos y cuidados domiciliarios.
Los mayores de 55 años en nuestro país suman 15,8 millones de personas, lo que supone el 34 % de la población total y representa el 26 % del PIB y el 60 % del consumo nacional. Cifras que nos dan una idea del peso social y económico de este grupo de población.
Según el arquitecto socio de Entreabierto y ex Decano del Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid (COAM), José Antonio Granero, «una vivienda inadecuada es un factor agravante de la fragilidad y la dependencia». De ahí que sea necesario plantearse casas para toda la vida. Ahora es «la oportunidad de diseñar nuevos espacios, similares al hogar, donde se garantice la intimidad y se personalice el cuidado», porque solo así se contribuye se contribuye a la calidad de vida, al bienestar físico y emocional de las personas mayores, que son «un grupo cada vez más activo, productivo y que no podemos aislar».
Las necesidades de alojamiento de los mayores son “diversas”, lo que nos obliga a “reconsiderar el modelo actual de residencias», más de 4.000 de tipo privado en España, e impulsar otras fórmulas con unidades de convivencia menores, donde prime la comodidad y la calidad y estén basadas en el concepto de “envejecimiento en casa”, con servicios especializados de tipo asistencial. También se ha referido a los complejos intergeneracionales, viviendas asistidas, cohousing o certificaciones senior-friendly, frecuentes desde hace más de 50 años en otros países. “Se trata de poner el foco, ha indicado, en el equilibrio entre intimidad, convivencia, funcionalidad, accesibilidad y tecnología y otros factores como el diseño, la calidad del espacio, la luz y la integración con la naturaleza de los espacios”.
La psicóloga y gerontóloga, Mayte Sancho, insiste en que en este contexto no hay que olvidar las necesidades de cuidados de las personas mayores. “Con la pandemia han aflorado algunas carencias del sistema de cuidados, lo que nos ha hecho reflexionar como sociedad y ser más conscientes de la importancia de responder a las necesidades y los deseos de los mayores», afirma. Hay que avanzar mucho más en el modelo de cuidados de larga duración para poder mejorar la atención de las personas que sufren dependencia.
Para esta experta, es necesario desarrollar un modelo de servicios domiciliarios, «para que sea más flexible y dinámico y proporcione la cobertura que requieren los mayores, como los ecosistemas locales de cuidados, cuyo fin es crear redes y proyectos colaborativos para atender y cuidar a las personas mayores y dependientes desde la cercanía y la personalización. Es necesario invertir más recursos públicos y privados”.
Además, insiste en que hay que «humanizar las ciudades, hacerlas más amables con la dependencia». Para Sancho las unidades de convivencia son una tendencia que crecerá «gracias a los fondos europeo Next Generation«.
La librería de las historias felices, de Felicity Hayes-McCoy. La lectura que hoy te recomiendo. …
Un ajuste en la medicación podría reducir los reingresos por insuficiencia cardiaca tras el alta.…
Crear tu propia realidad, ¿te sientes capaz? Según los últimos avances en el campo de…
El poeta Javier Lostalé nos descubre los destalles del documental Velintonia 3, que abre el…
La depresión es una enfermedad que afecta significativamente a las personas mayores. ¿Cuáles son sus…
El frío también afecta a los ojos: cómo proteger la salud visual en invierno. Con…