NUTRICIÓN

Niveles correctos de zinc para un menor deterioro físico

Registrar unos niveles correctos de zinc supone un menor riesgo de deterioro físico y síndrome de fragilidad en personas mayores de 65 años, según un estudio realizado por un equipo de la Universidad Autónoma de Madrid, UAM, y el CIBER de Epidemiología y Salud Pública, CIBERESP.

El zinc es un mineral traza con funciones esenciales para la salud humana. Interviene en mecanismos moleculares como mediador de estrés antioxidante y antiinflamatorio, de manera que podría ser un nutriente clave en procesos asociados al envejecimiento no saludable, como el deterioro de la función física y la fragilidad, en parte causados por un estado de inflamación de bajo grado.

Por ello, analizar el consumo de zinc en relación con el deterioro de la función física y fragilidad es el objetivo de este estudio prospectivo, donde se ha analizado información de 2.963 adultos mayores de 60 años de la cohorte española Seniors-ENRICA, iniciada en 2008-2010 y con el último seguimiento realizado en 2017. Los resultados se han publicado recientemente en la revista Journals of Gerontology: Series A Medical Science.

Clave el zinc en nuestra dieta

Los resultados muestran que un consumo mayor de zinc a través de la dieta habitual estaba asociado a menor riesgo de deterioro de la función física y de fragilidad incidentes después de nueve años de seguimiento.

Estudios experimentales evidencian la reducción de marcadores inflamatorios tras la suplementación de zinc, por lo que es posible sugerir que la asociación encontrada pueda ser explicada por estos mecanismos.

El envejecimiento de la población a nivel mundial es un importante reto de salud pública. En concreto, el deterioro de la función física y la fragilidad son condiciones que manifiestan un envejecimiento no saludable que pueden llevar a la discapacidad y muerte prematura.

Por ello, el foco está puesto en identificar factores específicos de la dieta que puedan estar asociados a estas condiciones para diseñar estrategias enfocadas al estilo de vida que prevengan o ralenticen el deterioro físico en personas mayores.

Verónica Vega-Cabello, Esther Lopez-Garcia y Ellen Struijk, autoras principales del trabajo indican que estos resultados sugieren que una ingesta adecuada y suficiente de zinc, que se puede lograr a través de una dieta saludable que incluya alimentos ricos en este nutriente, como carnes, cereales, leche y productos lácteos, podría contribuir a preservar la función física en personas mayores y contribuir a un envejecimiento saludable.

REDACCIÓN SENIOR 50

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