Moscas volantes y destellos repentinos: señales que conviene revisar sin demora.
Con el paso de los años es habitual experimentar determinados cambios en la visión. Sin embargo, la aparición repentina de las conocidas como moscas volantes o de destellos luminosos merece especial atención, ya que en algunos casos puede estar relacionada con un desgarro o un desprendimiento de retina.
Detrás de estos síntomas se encuentra con frecuencia el denominado desprendimiento posterior del vítreo, un proceso estrechamente relacionado con el envejecimiento del ojo y que, en la mayoría de las personas, evoluciona sin consecuencias importantes.
El problema puede surgir cuando, al separarse, el vítreo ejerce tracción sobre la retina y provoca un desgarro. Si esa rotura permite que el líquido penetre debajo de la retina, esta puede separarse de la pared posterior del ojo y producirse un desprendimiento de retina.
¿Qué son las moscas volantes?
Las moscas volantes son pequeños puntos, manchas, hilos o formas que parecen desplazarse por el campo visual, sobre todo al mirar superficies claras o iluminadas.
Cuando llevan tiempo presentes, no cambian y han sido previamente valoradas, suelen estar asociadas a modificaciones normales del vítreo. Sin embargo, es importante prestar atención cuando aparecen de repente o aumentan considerablemente en poco tiempo.
También son señales de alerta la aparición de destellos luminosos, una disminución repentina de la visión o una sombra que avanza por el campo visual.
“Cuando aparecen de forma repentina moscas volantes o destellos, es importante descartar que exista un desgarro en la retina. Si además aparece una sombra, una cortina en el campo visual o una disminución de la visión, la valoración debe realizarse con carácter urgente”, explica Paloma Martínez de Carneros, especialista y directora de la Clínica Martínez de Carneros.
Puede ser grave aunque no duela
Una de las características que puede hacer que estos problemas pasen inicialmente desapercibidos es que no tienen por qué provocar dolor.
Un desgarro o un desprendimiento de retina puede producirse sin molestias físicas, por lo que la ausencia de dolor no significa necesariamente que el ojo esté sano.
Los síntomas visuales pueden ser, de hecho, la primera señal de que existe una alteración en la retina. Por ello, los especialistas recomiendan no esperar a comprobar si desaparecen por sí solos cuando se produce un cambio repentino en la visión.
El desprendimiento de retina está considerado una urgencia oftalmológica. Una valoración temprana permite determinar si existe algún desgarro y, cuando sea necesario, iniciar el tratamiento antes de que la pérdida visual avance.
La edad y la miopía elevan el riesgo
El desprendimiento posterior del vítreo se vuelve más frecuente con la edad. A medida que envejecemos, el gel transparente que llena el interior del ojo va modificando su estructura y puede terminar separándose de la retina.
Aunque generalmente este proceso no presenta complicaciones, existen determinadas circunstancias que incrementan el riesgo de que se produzca un desgarro retiniano.
Entre los principales factores se encuentran la miopía elevada, haber pasado previamente por una cirugía ocular, determinados traumatismos y algunas alteraciones de la retina periférica.
También deben prestar especial atención quienes hayan sufrido previamente un desprendimiento de retina en el otro ojo y, en determinadas circunstancias, las personas con antecedentes familiares.
Una revisión sistemática de estudios europeos situó la incidencia media anual del desprendimiento de retina regmatógeno —el tipo producido por una rotura o desgarro de la retina— en 13,3 casos por cada 100.000 habitantes, aunque las cifras pueden variar según la población estudiada.
La detección temprana puede evitar complicaciones
Los datos registrados por la Clínica Martínez de Carneros muestran la diferencia entre los cambios frecuentes del vítreo y las complicaciones que pueden aparecer en una proporción de pacientes.
Según el centro, cada año atiende aproximadamente a 5.000 personas con desprendimiento de vítreo. De ellas, unas 500 presentan desgarros en la retina y alrededor de 120 llegan a desarrollar un desprendimiento de retina.
Estas cifras refuerzan la importancia de diferenciar entre unas moscas volantes antiguas y estables y un cambio repentino en el campo visual.
Ante la aparición brusca de numerosos puntos o manchas, destellos de luz, pérdida de visión o una sombra similar a una cortina, la recomendación es solicitar valoración oftalmológica cuanto antes.
Porque algunos cambios visuales forman parte del envejecimiento natural del ojo, pero atribuir cualquier síntoma nuevo únicamente a la edad puede retrasar el diagnóstico de un problema que requiere atención urgente.














