La melatonina a dosis altas se asocia a una menor mortalidad en pacientes críticos con COVID-19.
La administración oral de melatonina a dosis altas en pacientes críticos con COVID-19 se asocia a una mejor evolución clínica y a una reducción significativa de la mortalidad. Así se confirma en un estudio liderado por el profesor Miguel Sánchez, académico de número de Medicina Intensiva de la Real Academia Nacional de Medicina de España y emérito del Hospital Clínico San Carlos. El trabajo acaba de publicarse en la revista científica Journal of Medical Virology.
El estudio se ha desarrollado durante los primeros meses de la pandemia, cuando las tasas de mortalidad en las unidades de cuidados intensivos (UCI) eran muy elevadas y las opciones terapéuticas limitadas. En este contexto, el equipo de Medicina Intensiva del Hospital Clínico San Carlos analizó si la melatonina, conocida por su papel en la regulación del sueño, podía aportar beneficios adicionales gracias a sus propiedades antioxidantes, antiinflamatorias e inmunomoduladoras.

Resultados del estudio
La investigación incluyó 335 pacientes críticos con COVID-19 grave ingresados en UCI entre marzo de 2020 y abril de 2021. Los pacientes recibieron tratamiento estándar o tratamiento estándar combinado con melatonina oral a dosis altas (50, 100 o 200 mg diarios), administrada por la noche.
Los resultados muestran que la mortalidad a los 90 días fue del 20,8 % en los pacientes tratados con melatonina, frente al 36,1 % en los grupos que no la recibieron. Además, los pacientes tratados presentaron una mejor evolución del fallo orgánico y menos infecciones nosocomial. Además de constatar una menor necesidad de intubación, menos complicaciones respiratorias y estancias más cortas en UCI y en el hospital.
El tratamiento fue bien tolerado y no se registraron efectos adversos atribuibles a la melatonina, incluso a dosis elevadas y durante periodos prolongados.
Nuevas vías de investigación
Los autores destacan que estos hallazgos abren la puerta a nuevos ensayos clínicos en patologías con mecanismos similares de inflamación sistémica y estrés oxidativo, como el shock séptico, la parada cardiaca resucitada o el ictus isquémico y hemorrágico.
El objetivo, concluye el investigador, es avanzar hacia estudios aleatorizados, doble ciego y multicéntricos que confirmen el potencial de la melatonina como terapia complementaria en enfermedades críticas más allá de la COVID-19.











