Cuatro de cada diez inversores españoles invierten con la jubilación en mente.
La inversión se consolida en España como una herramienta clave de planificación financiera a largo plazo. Así lo refleja una encuesta realizada por la plataforma de inversión Lightyear entre 1.000 inversores españoles mayores de 18 años, que sitúa la construcción de patrimonio y la preparación de la jubilación como los principales motores de las decisiones de inversión.
Según el estudio, el 61 % de los encuestados afirma que su principal objetivo al invertir es aumentar su patrimonio, mientras que un 41 % lo hace con la vista puesta en la jubilación. A estas motivaciones se suman otras vinculadas a la estabilidad financiera, como proteger el ahorro frente a la inflación (20,1 %) o mantener la independencia financiera (14,3 %). Asimismo, un 15,8 % invierte con la intención de adquirir una vivienda y un 14 % con el objetivo de emprender un negocio propio.
En cuanto al volumen de inversión, los importes anuales se mantienen en niveles moderados. El 88,7 % de los inversores destina hasta 10.000 euros al año a la inversión, mientras que solo uno de cada diez supera esa cifra. Además, dos de cada tres inversores (65 %) priorizan la rentabilidad junto con el control del riesgo a la hora de tomar decisiones financieras.
Un inversor implicado y prudente
Este enfoque se apoya en un elevado grado de implicación personal. El 87,4 % de los inversores afirma gestionar directamente su dinero, y el 62,8 % se define como un inversor con un perfil de riesgo moderado. Casi la mitad de los encuestados (48,4 %) realiza inversiones varias veces al año, lo que dibuja un perfil activo, aunque marcado por la prudencia.
Las acciones en bolsa y los fondos de inversión son los productos más utilizados (37 %). Sin embargo, los instrumentos que generan mayor confianza son los depósitos, los bonos del Estado, los fondos de inversión y la renta fija, que concentran el 48% de las respuestas. En contraste, otros productos como los seguros de ahorro o los bienes inmuebles despiertan una menor confianza (9,2 %), lo que refuerza una estrategia centrada en la preservación del capital y el control del riesgo.
En conjunto, los resultados del estudio dibujan a un inversor español cada vez más consciente, implicado en la gestión de su dinero y con una visión estratégica en la que prima la planificación financiera a largo plazo.










