El acceso a la inteligencia artificial ya no es exclusivo de jóvenes o expertos. En Madrid Innovation Lab (MIL), la tecnología se pone al servicio de las personas mayores gracias al Programa APPtitud, una iniciativa municipal que busca reducir la brecha digital con un enfoque accesible, práctico y cercano.
Durante una reciente sesión, enmarcada en la quinta edición del programa, decenas de participantes han descubierto cómo utilizar herramientas de inteligencia artificial en su día a día. Desde redactar mensajes hasta organizar información o planificar tareas, la formación demuestra que la tecnología puede ser útil a cualquier edad.
El concejal delegado de Innovación y Emprendimiento, Ángel Niño, ha destacado el carácter inclusivo del proyecto: una digitalización “sin jerga técnica”, adaptada al ritmo de cada persona y centrada en aprender haciendo. La iniciativa responde a una realidad clara: cada vez más gestiones cotidianas —desde videollamadas hasta trámites administrativos— requieren habilidades digitales básicas.
Aprender sin miedo a la tecnología
El Programa APPtitud apuesta por eliminar barreras y miedos. Las sesiones son presenciales, gratuitas y no requieren conocimientos previos. Con un formato quincenal, permiten a los asistentes familiarizarse progresivamente con herramientas digitales, incluyendo contenidos actualizados sobre inteligencia artificial.
Más allá de lo técnico, el impacto es también social. Muchos participantes destacan cómo estas habilidades les permiten comunicarse mejor con sus familias o ganar autonomía en su vida diaria. Además, el programa abre sus puertas a familiares, fomentando un aprendizaje compartido que refuerza el acompañamiento digital.
Una apuesta por la inclusión tecnológica
Esta iniciativa refleja una tendencia creciente: la innovación no solo consiste en desarrollar nuevas tecnologías, sino en garantizar que todos puedan utilizarlas. Programas como APPtitud demuestran que la inteligencia artificial puede ser una aliada para el bienestar, la autonomía y la calidad de vida de las personas mayores.
Con inscripciones flexibles y sin compromiso de continuidad, el programa se consolida como un ejemplo de innovación social aplicada, donde la tecnología deja de ser una barrera para convertirse en una oportunidad.











