Ian Gibson vuelve a preguntarse: ¿dónde está Lorca?
Casi noventa años después del asesinato de Federico García Lorca, el paradero de sus restos continúa siendo uno de los grandes enigmas de la memoria histórica española.
Ahora, el hispanista y escritor Ian Gibson regresa a esa búsqueda con No me encontraron. La fosa de Lorca: crónica de un olvido, un libro en el que reconstruye décadas de investigaciones, errores, silencios y búsquedas fallidas en torno a la desaparición del poeta granadino.
La obra supone una nueva inmersión de Gibson en una investigación a la que ha dedicado gran parte de su vida y que, según el autor, trasciende el caso individual de Lorca.
Federico García Lorca, asesinado en agosto de 1936 a las afueras de Granada, continúa siendo una de las figuras más universales de la literatura española del siglo XX. Y, al mismo tiempo, uno de los grandes desaparecidos de la Guerra Civil. La incertidumbre sobre el lugar donde reposan sus restos ha alimentado durante décadas el debate histórico, político y social sobre la memoria democrática en España.
En este nuevo libro, Gibson recupera primero el diario que escribió durante la fallida búsqueda oficial de la fosa de Lorca realizada en 2009 en el municipio granadino de Alfacar. A esa narración añade ahora una segunda parte inédita en la que analiza todo lo ocurrido en los quince años posteriores: nuevas hipótesis, investigaciones frustradas, controversias institucionales y el persistente clima de opacidad que ha rodeado el caso.
El autor, considerado uno de los mayores especialistas en la figura de Lorca, comenzó a investigar el asesinato del poeta en los años sesenta, cuando llegó a Granada para estudiar las raíces populares de su obra. Desde entonces ha dedicado más de seis décadas a reconstruir lo ocurrido, convirtiendo esta investigación en una auténtica obsesión intelectual y personal.
Más allá de la búsqueda concreta de los restos del poeta, No me encontraron plantea cuestiones de fondo sobre la memoria histórica española y el papel de las instituciones. El libro abre debates incómodos sobre el derecho de las familias frente al interés público, la gestión política de las exhumaciones y las dificultades que todavía existen para esclarecer algunos episodios de la represión franquista.
Gibson también pone el foco en lo que considera un fracaso colectivo e institucional en torno a la investigación del caso Lorca, marcado -según relata- por errores, descoordinación, intereses enfrentados y decisiones que han dificultado durante décadas el avance de las pesquisas.
Con 336 páginas, No me encontraron. La fosa de Lorca: crónica de un olvido se presenta como una reflexión sobre la memoria, la justicia y el peso de las ausencias en la historia contemporánea española, al tiempo que vuelve a situar la figura de Lorca en el centro del debate cultural y social.
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