Estrategia avanzada para un párkinson complejo que permite al paciente recuperar su vida normal.
La enfermedad de Parkinson sigue siendo uno de los mayores retos en neurología funcional. Cuando los tratamientos farmacológicos dejan de ofrecer estabilidad y las complicaciones motoras se vuelven incapacitantes, la estimulación cerebral profunda (DBS) puede marcar un antes y un después.
Sin embargo, no todos los casos responden igual. Para abordar uno de los casos que no responde a estos tratamientos, Instituto Clavel ha aplicado por primera vez una estrategia avanzada, la implantación de cuatro electrodos lo que supone una nueva oportunidad para estos enfermos.
Esta nueva estrategia se ha llevado a cabo en un paciente de 70 años con 14 años de evolución de enfermedad de Parkinson. Tras años de tratamiento, comenzó a presentar fluctuaciones motoras muy marcadas que en algunos momentos le impedían realizar incluso las actividades básicas. Aunque estaba en tratamiento farmacológico, su calidad de vida no era buena.
Fue intervenido en Estados Unidos mediante estimulación cerebral profunda dirigida al globo pálido interno (GPi) lo que consiguió reducir las discinesias (los movimientos involuntarios que causa el párkinson). Pero, la mejoría no superó el 30 % y el paciente continuo con bloqueos en la marcha, dificultades para hablar y con fluctuaciones motoras.
Dos años después vino a España y lo valoramos en Barcelona Parkinson y, a pesar de realizarle diferentes tratamientos, la mejoría seguía siendo muy limitada. En este momento decidimos aplicar una estrategia poco habitual, implantar dos nuevos electrodos bilaterales en el núcleo subtalámico (STN) y mantener los electrodos que ya le habían implantado previamente en el globo pálido interno (GPi).
En la cirugía, Inicialmente se activaron los cuatro electrodos y se consiguió una mejoría cercana al 40 por ciento. Diez días después, tras analizar cuidadosamente la respuesta clínica, se decidió apagar los electrodos implantados en Estados Unidos y aumentar progresivamente la estimulación subtalámica, es decir la de los dos nuevos electrodos implantados.
Tras llevar a cabo el ajuste definitivo, los resultados fueron extraordinarios, la mejoría global del paciente es del 95 %, han desaparecido las fluctuaciones motoras, así como los movimientos involuntarios típicos de la enfermedad de Parkinson. Tampoco se congela la marcha ni tiene dificultades del habla. Además, se le ha reducido el 90 % la medicación.
La conclusión de esta cirugía que se ha practicado pro primera vez a un enfermo de Parkinson nos ha demostrado que, si aplicamos estrategias adaptadas a las necesidades del paciente combinado las herramientas a nuestro alcance, es posible devolverle la calidad de vida, incluso a partir de los 70 años
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