A consecuencia del envejecimiento de la población, la redución de la población activa hace peligrar el crecimiento de la economía.
Así se desprende del informe Demografía y productividad: cómo el envejecimiento de la población condicion a el crecimiento económico. Un informe elaborado por Juan Francisco Jimeno, asesor de la Dirección General de Economía, Estadística e Investigación del Banco de España y profesor asociado en la Universidad de Alcalá. El estudio concluye que la caída de la natalidad y el aumento de la longevidad reducen el peso de la población en edad de trabajar y elevan la edad media de la fuerza laboral. Este doble fenómeno limita el crecimiento del PIB per cápita y plantea un reto de primer orden para la productividad, la innovación y el relevo generacional en España.
Tras la presentación del informe, el Instituto Santalucía ha alertado de esta realidad que exige una nueva hoja de ruta en materia de empleo, productividad e innovación.
Más jubilaciones y relevo generacional tensionado
La reducción del número de jóvenes que se incorporan al mercado laboral coincide con la jubilación masiva de las generaciones del baby boom. Las altas de pensiones de jubilación han pasado de unas 200.000 a más de 300.000 al año y seguirán aumentando, generando dificultades de relevo en numerosos sectores y tipos de empresa, especialmente en actividades intensivas en conocimiento e I+D.
Los datos del Panel de Empresas y Trabajadores ya mostraban en 2015 plantillas envejecidas en grandes empresas, compañías maduras y sector público, con menos del 15 % de empleados menores de 35 años y más del 40 % mayores de 50. Todo indica que el peso de estos trabajadores sénior ha seguido aumentando en un contexto de baja creación de empresas y escasez de talento joven.
Productividad, efecto composición y tecnología
La literatura económica señala que la productividad individual suele seguir una curva en U invertida, con máximos entre los 40 y los 49 años. A medida que aumenta el peso relativo de los trabajadores de mayor edad, el crecimiento de la productividad agregada tiende a moderarse por el denominado “efecto composición”. A ello se suman otros factores asociados a sociedades más envejecidas: menor acumulación de capital humano, menor intensidad innovadora y mayores barreras a la movilidad y promoción de los jóvenes (el llamado “efecto tapón”).
El informe también destaca la interacción entre demografía y transformación tecnológica (IA, robótica). La escasez de mano de obra en determinadas tareas impulsa la automatización, y esta, a su vez, modifica la demanda relativa de trabajo por edades y cualificaciones. Existen indicios de que algunos puestos de entrada, más expuestos a la automatización, han visto reducirse el empleo joven desde la irrupción de la inteligencia artificial a finales de 2022.
Inmigración e integración generacional como palancas clave
Dado que revertir la baja natalidad no es realista en el corto y medio plazo, el informe sitúa a la inmigración como principal vía para rejuvenecer la población activa y sostener el dinamismo económico. Para que el talento inmigrante contribuya a la productividad y al empleo de calidad, es esencial una integración plena, con acceso a formación, promoción y condiciones laborales adecuadas que eviten su concentración en puestos de bajo valor añadido.
Al mismo tiempo, la complementariedad entre generaciones dentro de las empresas se vuelve estratégica: programas de mentoría bidireccional (jóvenes que impulsan la adopción digital y sénior que transmiten conocimiento específico), documentación sistemática de procesos, planes de rotación y modelos de jubilación flexible ayudan a conservar el capital humano, reducir cuellos de botella y sostener la productividad en entornos de cambio acelerado.
Recomendaciones para empresas y administraciones
El trabajo plantea una agenda coordinada para compañías y políticas públicas, basada en:
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Impulso sostenido de la productividad: inversión en tecnología, difusión de buenas prácticas y escalado de innovaciones organizativas para compensar el efecto negativo del dividendo demográfico y alcanzar el objetivo de aumentar en 1,4 p.p. el crecimiento de la productividad.
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Gestión estratégica del talento: planificación del relevo generacional, combate del edadismo en selección y evaluación, e itinerarios de formación continua adaptados a distintas cohortes y competencias (capacidades digitales, habilidades blandas y gestión del cambio).
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Políticas de inmigración e integración laboral: sistemas de selección de perfiles, reconocimiento de cualificaciones, itinerarios formativos puente y colaboración público-privada para acelerar la empleabilidad y el buen ajuste entre formación y puesto de trabajo.
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Alianza educación-empresa: anticipar la demanda de habilidades en sectores intensivos en conocimiento e I+D, para evitar que el menor peso relativo de jóvenes se traduzca en un menor impulso innovador.












