Cruz Roja Española alerta: el 58% de los mayores de 45 años ha sufrido discriminación por edad al buscar empleo.
La fecha de nacimiento se está convirtiendo en una barrera invisible en el mercado laboral. Así lo revela un nuevo informe de Cruz Roja Española, basado en la encuesta El Edadismo y Yo, realizada a cerca de 900 personas participantes en su Plan de Empleo.
Los datos son claros: el 44 % de las personas encuestadas afirma haber sufrido discriminación por razón de edad, un porcentaje que se eleva hasta el 58 % en el caso de los mayores de 45 años. En la mayoría de los casos (84 %), esta situación se produce durante el proceso de búsqueda de empleo, antes incluso de tener la oportunidad de demostrar la valía profesional.
El informe confirma una realidad que muchas personas mayores de 50 años ya conocen: la experiencia puede convertirse en un obstáculo.
Mientras que el 26 % de los menores de 30 años declara haber sufrido edadismo, la cifra prácticamente se duplica entre los mayores de 45. El mensaje que reciben muchos candidatos senior es directo: “es demasiado mayor para el puesto” o “no está al día en nuevas tecnologías”.
Sin embargo, el edadismo no afecta solo a los mayores. Las personas jóvenes también denuncian frases como “no tienen experiencia” o “son poco responsables”. Aun así, el colectivo senior coincide en que el impacto más severo recae sobre quienes superan los 45 años.
Uno de los aspectos más preocupantes del estudio es el desconocimiento generalizado del término. Seis de cada diez personas encuestadas (65 %) no sabían qué significaba “edadismo” antes de participar en los programas de Cruz Roja.
Este dato refleja hasta qué punto la discriminación por edad está normalizada. Muchas personas la sufren, pero no siempre saben ponerle nombre.
Los mitos que perjudican a los mayores de 45
El informe desmonta varios estereotipos muy extendidos en el ámbito laboral:
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❌ “Rinden menos”: No existe evidencia que demuestre una menor productividad.
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❌ “Les cuesta adaptarse al cambio”: La supuesta rigidez mental es un mito.
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❌ “Aprenden más despacio”: La ciencia no respalda esta creencia.
En cambio, sí hay una realidad comprobada que muchas empresas pasan por alto: los trabajadores mayores suelen mostrar mayor compromiso, lealtad y fiabilidad. Es decir, aportan estabilidad y experiencia en un mercado laboral cada vez más cambiante.
El impacto emocional: sentirse invisible
Perder el empleo después de los 45 o 50 años no es solo un problema económico. El informe recoge testimonios que hablan de una profunda herida emocional: “Cumples 50 años y de repente pasas a ser invisible”.
El desempleo prolongado en la madurez puede afectar a la autoestima, la identidad profesional y la salud mental. Además, aparece el llamado “autoedadismo”: cuando la propia persona interioriza los prejuicios y empieza a pensar que ya no vale o que es demasiado mayor para aprender o cambiar.
Según el estudio, un 22 % de los participantes reconoce haber sentido en algún momento que esos estereotipos podían ser ciertos.
Propuestas para cambiar la cultura laboral
Ante esta situación, Cruz Roja propone un cambio profundo en la forma de entender la edad en el trabajo. Entre las medidas planteadas destacan:
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Campañas de sensibilización para desmontar prejuicios.
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Eliminación de límites de edad en las ofertas de empleo.
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Fomento de currículums ciegos (sin datos de edad).
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Impulso de la formación continua a lo largo de la vida.
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Programas de intercambio generacional, donde jóvenes y mayores compartan conocimientos.
El mensaje final es claro: la edad no debería ser un obstáculo, sino un valor añadido. En una sociedad cada vez más longeva, aprovechar el talento y la experiencia de las personas mayores de 45 y 50 años no es solo una cuestión de justicia social, sino también de inteligencia económica.










