Descubre lo mejor de Guayaquil a través de su mesa

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El cerro Santa Ana es un ícono de Guayaquil, conocido por sus coloridas casas y vistas impresionantes.

Recorremos los principales destinos turísticos de Guayaquil a través de su gastronomía. 

Nos acercamos a Guayaquil, descubriendo sus atractivos turísticos y su rica gastronomía. Guayaquil a demostrado en la última celebración de Madrid Fusión, que su gastronomía no es solo un buen motivo para visitarla: también es una razón de peso para querer volver.

Guayaquil es la principal ciudad portuaria y económica del país, históricamente conectada al mundo a través de la exportación de cacao, banano, camarón, atún y frutas tropicales. Esa condición —mar, manglar, río y trópico como despensa natural— ha definido durante generaciones una cocina directa, sabrosa y profundamente ligada al producto. Y, más allá de la tradición, la ciudad vive ahora un momento especialmente interesante: una nueva generación de cocineros reinterpreta el recetario costeño desde la materia prima, la técnica y una mirada contemporánea, proyectando a Guayaquil como un polo gastronómico emergente del Pacífico latinoamericano.

Este puerto mestizo y vibrante que enamora a sus visitantes “por el estómago”, según revelan las encuestas, comienza a abrirse al mundo y a reclamar su lugar entre las grandes culinarias de América. Tahiz Panus, directora de Turismo, Eventos Especiales y Promoción Cívica del Municipio de Guayaquil, reconoce que su presencia en Madrid Fusión responde a un objetivo claro: quieren dar a conocer la historia que está detrás de cada producto.

Cinco motivos para visitar Guayaquil (y volver)

Si el mejor argumento para enamorarse de la Perla del Pacífico es su gastronomía, estos son algunos imprescindibles para empezar.

1) Encebollado: desayuno con identidad

Sopa de pescado (habitualmente albacora), yuca y cebolla encurtida en lima y cilantro. Se toma en grandes cantidades como desayuno, porque los desayunos guayaquileños son una expresión cultural y social: potentes, nutritivos, pensados para una jornada larga. El encebollado, originario de este puerto, ha sido declarado Patrimonio Cultural Inmaterial del Ecuador y en 2023 fue nombrada segunda mejor sopa del mundo según el listado de Taste Atlas.

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Bolón de verde: desayuno guayaquileño.

2) Bolón de verde: el icono que une a Ecuador

Una bola del tamaño aproximado de una pelota de tenis, elaborada con plátano verde majado y rellena de queso fresco o chicharrón. Suele servirse con huevo frito y carne estofada sazonada con cilantro, además del tradicional refrito, base de su cocina. Este plato se volvió viral en la competición de desayunos que popularizó Ibai Llanos. Y en Madrid Fusión lo defendió el chef Santiago Nieto, del Hotel del Parque Relais & Châteaux (primera Llave Michelin de Guayaquil).

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Explora la rica tradición del cacao y chocolate en Guayaquil.

3) Cacao: orgullo patrio, ayer y hoy

Guayaquil fue centro logístico, financiero y comercial del auge exportador cacaotero a finales del siglo XIX y principios del XX. Hoy, Ecuador está certificado como país de origen de este tesoro y crece el foco en trazabilidad, origen y productor. Un ejemplo es la chef chocolatier Nathalie Areco, referente en la valorización del cacao fino de aroma, que también acudió a Madrid Fusión 2026 y conquistó con una demostración en vivo: pintó durante las tres jornadas un cuadro del skyline de Guayaquil usando tres chocolates.

4) Café: un puerto clave para exportar calidad

Guayaquil ha sido un enclave estratégico en el acopio y exportación del café, preservando calidad y esencia. Las variedades arábica y robusta son habituales, con zonas de producción destacadas como Loja o Galápagos.

5) Potencial gastronómico: una nueva ola sin perder identidad

La ciudad vive un cambio claro respecto a décadas anteriores: chefs formados dentro y fuera del país replantean la cocina local desde el producto, la técnica y un discurso contemporáneo. No es nostalgia ni folclore: es una relectura consciente del territorio. El resultado dialoga con tendencias globales sin perder identidad, apoyándose en productores locales e investigación de la memoria culinaria costeña.

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Delicioso sánduche de cerdo hecho a base de yuca, una obra del chef Santiago Nieto.

Siete paradas para comer y beber Guayaquil como un local

Además de acercarse al encebollado y el bolón, esta ruta suma tigrillo, sánduche de chancho, bola de camarón, secos de chivo y mucho Pacífico en el plato.

  • Casa Julián: cocina de autor contemporánea con producto local, liderada por Santiago Nieto. Ofrece almuerzos, cenas, carta, menú degustación y brunch dominical con cocina tradicional ecuatoriana.

  • Marrecife: referencia en pescados y mariscos frescos; figura en 50 Best Discovery con una propuesta que exalta los sabores del Pacífico de la mano del chef Iván Grain.

  • La Pata Gorda: 15 años de historia, informal y cercana, ideal para las cangrejadas, uno de los almuerzos más típicos de la ciudad.

  • Mercado de Sauces 9: primer Mercado Gastronómico Turístico de la ciudad; diversidad de desayunos y oferta del manglar, con protagonismo de ceviches y mariscos.

  • Gust Conchas: clásico para probar ceviche de conchas negras al momento, además de pescado, camarón, cangrejo rojo y mariscos del día.

  • La Central: más fresca y desenfadada, con desayunos y dulces tradicionales ecuatorianos de temporada.

  • Nicanor Casa de Bebidas y Juliana: para coctelería de autor y destilados locales. Nicanor se sitúa en el top 10 de Cocktail Bar Internacionales de los Spirited Awards 2025; Juliana suma premios y un plus difícil de igualar: las vistas desde la barra al cerro Santa Ana.

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El Malecón de Guayaquil ofrece vistas impresionantes de la noria La Perla.

Entre plato y plato: lo que no hay que perderse en sus calles

Guayaquil también se camina. El Malecón, con La Perla, la noria más grande de Sudamérica (57 metros de altura); el cerro Santa Ana, su faro y la plaza Vicente Rocafuerte. Imprescindible la Catedral Metropolitana y, justo enfrente, el Parque Seminario, donde se puede alimentar y fotografiar a las célebres iguanas.

Muy cerca, la calle Panamá concentra mixología y gastronomía variada; y el Museo del Cacao recorre la historia del producto más simbólico del país. A unos 10 minutos, el barrio de Urdesa muestra el pulso residencial y tradicional de la ciudad, con una oferta gastronómica que refleja la mezcla cultural propia de un puerto: influencias libanesas, italianas y latinoamericanas. Desde allí se puede pasear por los malecones del Estero Salado, patrimonio ambiental y joya natural con oferta local y espacios culturales.

En una ciudad marcada por el turismo de eventos y negocios, la hotelería acompaña: Hilton, Marriott, Sheraton o Hampton Inn, entre otras cadenas, completan una infraestructura sólida para el viajero.

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