El impacto del uso de pantallas en la salud cerebral de las personas mayores.
El uso de pantallas y redes sociales se ha integrado de forma progresiva en la vida cotidiana de la población adulta, incluidos los mayores. Sin embargo, diversos estudios advierten de que un consumo excesivo puede tener consecuencias relevantes para la salud cerebral, especialmente en edades avanzadas, cuando el cerebro es más vulnerable a determinados factores de riesgo.
Según la Encuesta poblacional sobre hábitos cerebro-saludables de la población española, elaborada por la Sociedad Española de Neurología, SEN, más del 70 % de los adultos en España supera el tiempo recomendado de uso diario de redes sociales. Los especialistas señalan que un uso considerado saludable no debería exceder los 30 minutos al día, mientras que dedicar más de dos horas diarias se asocia a un aumento significativo del riesgo de problemas mentales y cerebrales.
En el caso de las personas mayores de 60 años, aunque el uso de redes sociales es menor que en otros grupos de edad, el impacto del abuso de pantallas puede ser especialmente negativo. El uso prolongado interfiere en el descanso nocturno, favorece el sedentarismo y puede contribuir al deterioro de funciones cognitivas como la atención, la concentración y la memoria. Además, la sobreexposición digital puede incrementar la sensación de aislamiento, ansiedad o bajo estado de ánimo, factores que influyen directamente en la salud cerebral en esta etapa de la vida.
Menor estimulación cognitiva y menor actividad física
Los datos de la SEN muestran que el 77,5 % de los mayores de 60 años no utiliza redes sociales o lo hace menos de dos horas al día. No obstante, el tiempo dedicado a otras pantallas, como la televisión, es considerablemente elevado. Más de la mitad de este grupo de edad pasa entre dos y cinco horas diarias frente al televisor, una cifra que aumenta durante los fines de semana. Aunque la televisión no tiene el componente adictivo de las redes sociales, su abuso también se asocia a menor estimulación cognitiva y a una reducción de la actividad física y social.
Los neurólogos advierten de que el uso excesivo de pantallas, independientemente del formato, puede acelerar el deterioro cognitivo si desplaza actividades fundamentales para mantener el cerebro activo. Por ello, recomiendan combinar el uso responsable de la tecnología con hábitos que estimulen la mente y el cuerpo.
La SEN subraya que la moderación digital es una de las claves para preservar la salud cerebral en la edad adulta y avanzada.
Fomentar actividades no tecnológicas como la lectura, la escritura a mano, los juegos de mesa, el ejercicio físico, los paseos al aire libre o el contacto social frecuente ayuda a mantener las funciones cognitivas, mejora el estado emocional y contribuye a un envejecimiento cerebral más saludable.










