¿Cómo cuidas tu salud mental?

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salud mental

Aunque pueda sonar un poco fuerte, hoy te pregunto: ¿cómo vas de salud mental? ¿Qué hábitos practicas para mejorarla? ¿Cómo la entrenas? ¿Conoces las diversas formas de potenciarla? ¿Sabes por qué es tan importante preservarla? Desde el Coaching te doy algunas pistas, en forma de conceptos como la resiliencia, el mindfulness, el equilibrio emocional, la confrontación de emociones o las relaciones interpersonales saludables. ¿Te
suenan? Te propongo que sigas leyendo.

“Defienda la salud mental como loco” rezaba con ironía uno de esos populares “chistes de médicos” propios del entorno universitario de hace algunos años. Confieso que a mí siempre me ha provocado una sonrisa recordarlo, al tiempo que me permite hacer consciente la relevancia de algo aparentemente tan formal como es la salud de nuestras mentes.

Pero, ¿qué se entiende por salud mental? Los expertos le dan una autoridad global, de modo que, tal y como se recoge en un informe reciente sobre el tema, “no existe salud sin salud mental”. Se trata de la guía La salud mental, un estado de bienestar de Feafes
(Confederación Española de Agrupaciones de Familiares y Personas con Enfermedad Mental) de Extremadura. En ella se vinculan los términos de salud mental y bienestar, entendiendo por este último “aquél que posibilita vivir con calidad, relacionarnos de manera
satisfactoria, desempeñar y afrontar los sinsabores de la vida con fortaleza y buena disposición, haciendo viable una vida armoniosa y equilibrada”.

salud mental

Nos afecta a todos

En la citada guía informativa se recoge que “cualquier persona, a lo largo de su vida, puede experimentar algún suceso que le genere sufrimiento”; “la forma en la que se gestiona dicha situación puede derivar en un malestar que limite a la persona para tener una vida plena, afectando a sus relaciones, a su trabajo o a cualquier otro aspecto de su vida”.

Concretamente, al hablar de trastorno mental nos referimos a las “alteraciones de pensamiento, de percepción, de estado de ánimo, de personalidad o de comportamiento”, se dice en la guía citada.

Estas alteraciones, a su vez, afectan a los procesos psicológicos tales como “la emoción, la motivación, la cognición, la conciencia, la conducta, el lenguaje, la percepción y el aprendizaje”. Todo ello dificulta la adaptación de la persona al entorno en el que vive,
creándole un malestar subjetivo.

Estudios recientes acerca del trastorno mental consideran como causas del mismo “la combinación de factores genéticos, psicológicos y ambientales, es decir, del entorno en el que nos desarrollamos y de las experiencias vividas”.

“No tiene nada que ver con debilidad del carácter, ni tampoco es culpa de la persona”, se recoge en el informe de Feafes, desde donde se propone acabar con el estigma social asociado a dicho trastorno, pues puede llevar a actitudes discriminatorias, rechazo social e incluso al desprecio.

fortalece la salud mental

Cómo fortalecer la salud mental

“La salud es un estado de completo bienestar físico, mental y social y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades”, se dice desde la OMS (Organización Mundial de la Salud).

Sin querer abrumar con cifras a propósito de la incidencia de la enfermedad mental y sus consecuencias, desde el Coaching te propongo seguir el decálogo siguiente, extraído en parte del estudio “La salud mental de las mujeres”, de la Junta de Andalucía y publicado en 2020.

  •  Permitirnos sentir. Sea cual sea la emoción que sentimos, se trata de una llamada de atención a propósito de un cambio en nuestra día a día. Malestar y sufrimiento pueden sobrevenirnos por situaciones difíciles y dolorosas que tengan lugar en nuestra vida.
  •  Sentirse mal no es una enfermedad. Todos tenemos recursos y herramientas para paliar el malestar emocional. Es cuestión de entrenarse en ello.
  •  No somos máquinas. Como seres vivos, requerimos cuidarnos, descansar y nutrirnos a todos los niveles.
  •  Evitar juzgarnos. Partir de que todos tenemos luces y sombras. Paso a paso, te invito a aceptarte tal y como eres, adoptando como reto ser tu mejor versión.
  • Practicar la atención plena. El pasado ya no es; el futuro aún no está. Te queda el presente. Te propongo que te centres en este preciso momento, mientras lees estas líneas y planeas qué puedes hacer para entrenar tu bienestar emocional.
  • Relaciones interpersonales. Mantener buenas relaciones con otras personas y grupos humanos nos proporciona equilibrio y bienestar. Aprende a detectar la toxicidad en cualquiera de tus relaciones y aléjate de ellas. Si se trata de familiares, crea tu propio árbol, tu esquema de tribu, añadiendo a aquellas personas con quienes mantienes un trato cordial y sincero.
  • Los Cuatro Acuerdos. En la cultura Tolteca existen cuatro principios: “sé impecable con tus palabras, no te tomes nada personalmente, no hagas suposiciones y da siempre lo mejor de ti”. Te invito a seguirlos.
  • Sin culpas. La culpa es una de las emociones secundarias con menor utilidad. Desde el Coaching de las Distinciones te propongo sustituir este término por el de responsabilidad. En cualquier caso, te invito a que asumas únicamente las responsabilidades que te correspondan en cada caso, no las de los demás.
  • Entrena tus derechos. Un ejemplo: derecho a decir que no; otro: derecho a enfadarte; otro más: derecho a valer, merecer y poder. Este entrenamiento te propongo que lo hagas desde la asertividad.
  • Reconocer y agradecer. Sí, ya sé que éste es uno de mis mantras recurrentes; te invito a que practiques el reconocimiento, tanto a ti mismo como a los demás, y el agradecimiento, también hacia ti y el
  • Universo.

Y recuerda que, para generar abundancia, puedes practicar un ejercicio cada noche. Consiste en escribir en tu Diario Coaching tres o cuatro hechos que te hayan ocurrido durante ese mismo día y por los que das las gracias.

En mi caso, hoy he recibido un estupendo feed back, o reconocimiento, de parte de una seguidora; he asistido a una presentación y he disfrutado de la conversación con otra de las personas asistentes y ahora te doy las gracias a ti, lector y a ti, lectora, por tu generosidad al leer este texto hasta el final.

¡Feliz Salud Mental! ¡Feliz Coaching!

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