Ballesol: acompañamiento integral para cuidar la salud ósea.
Mantener la movilidad y la autonomía es uno de los principales desafíos del envejecimiento. Entre los factores que pueden comprometer ambas se encuentra la osteoporosis, una enfermedad que debilita los huesos y aumenta el riesgo de fracturas. Según la Sociedad Española de Reumatología, afecta a cerca de tres millones de personas en España.
Las fracturas asociadas a esta enfermedad, especialmente las de cadera, columna y muñeca, pueden tener un impacto significativo en la calidad de vida de las personas mayores, por lo que la prevención y la detección precoz desempeñan un papel fundamental.
Con motivo del Día Mundial de la Osteoporosis, Ballesol se suma a la labor de concienciación sobre la importancia de la prevención, el diagnóstico precoz y el cuidado integral de la salud ósea. En cada uno de sus centros residenciales para mayores, la atención tiene en cuenta las necesidades de cada persona y combina, según las características de cada centro y las necesidades de cada residente, encontramos especialización en rehabilitación fractura de cadera, fisioterapia, alimentación personalizada y acompañamiento profesional.
Herramientas para el cuidado óseo y articular
La magnetoterapia se ha consolidado como un tratamiento no invasivo e indoloro que puede utilizarse como complemento dentro de programas de fisioterapia y rehabilitación orientados a favorecer la recuperación funcional y el bienestar de determinadas personas con patologías osteoarticulares. Ballesol la integra dentro de sus programas de fisioterapia preventiva y funcional, adaptada a cada persona y a su estado de salud.
En el abordaje de la osteoporosis, la atención se centra en el ejercicio adaptado, la prevención de caídas, una alimentación adecuada y el seguimiento profesional. Estas medidas pueden combinarse con distintas técnicas de fisioterapia, siempre de forma individualizada y según las necesidades de cada persona.
Uno de los aspectos más importantes de la magnetoterapia es que se realiza bajo supervisión profesional, con el objetivo de garantizar su correcta aplicación y adecuación a las necesidades de cada persona. La combinación de tecnología avanzada y atención especializada permite que los residentes reciban un tratamiento seguro, motivador y adaptado a sus circunstancias.
Puede utilizarse como tratamiento complementario en personas mayores que han sufrido lesiones, cirugías o procesos degenerativos, y se aplica siempre de forma personalizada, supervisada por fisioterapeutas especializados.
Cuidado y bienestar durante la recuperación
Tras una fractura de cadera por osteoporosis o una intervención quirúrgica, algunas personas mayores pueden necesitar atención y fisioterapia durante un periodo de recuperación concreto. Según su estado y las indicaciones profesionales, una estancia de respiro familiar personas mayores puede ser una opción para acompañar la transición del hospital al domicilio.
Las residencias Ballesol ofrecen un entorno seguro donde el residente recibe atención integral las 24 horas del día, así como un plan de cuidados coordinado que puede incluir diferentes disciplinas sanitarias en función de sus necesidades.
Durante la estancia, el acompañamiento emocional y la participación en las actividades del centro, siempre que la situación de la persona lo permita, pueden contribuir a su bienestar. El apoyo a las familias también puede ofrecerles un respiro mientras su familiar recibe atención durante el periodo de recuperación.
Además, el seguimiento continuado por parte de profesionales puede ayudar a recuperar la movilidad, reforzar la confianza y favorecer una vuelta progresiva a las actividades cotidianas.
La prevención, clave para cuidar los huesos
La osteoporosis puede estar relacionada con distintos factores, como la edad, la menopausia, los antecedentes familiares o de fracturas, algunos tratamientos, el tabaquismo y determinadas enfermedades.
La detección precoz es otro de los pilares fundamentales. La valoración médica y pruebas como la densitometría ósea permiten identificar situaciones de riesgo y establecer medidas preventivas o terapéuticas antes de que se produzcan fracturas.
Por eso, la prevención no consiste en una única medida: el seguimiento profesional, la actividad física, una alimentación adecuada y la prevención de caídas pueden formar parte del cuidado de la salud ósea.
En las residencias para personas dependientes de Ballesol, la atención se adapta a las necesidades de cada residente. Algunas medidas generales para cuidar los huesos y reducir el riesgo de fracturas son:
- Mantener una alimentación variada y equilibrada. En Ballesol, los menús se personalizan teniendo en cuenta las necesidades y circunstancias de cada residente, con alimentos frescos y de proximidad.
- Incluir alimentos ricos en calcio, como lácteos bajos en grasa, vegetales de hoja verde oscuro o pescado enlatado, puede contribuir a cubrir las necesidades diarias de este mineral.
- Asegurar un aporte adecuado de vitamina D y mantenerse físicamente activo con ejercicios ajustados a las capacidades de cada persona. En Ballesol, el Programa Reactívate combina fisioterapia, atención personalizada y actividades dirigidas para recuperar energía y calidad de vida de forma segura y progresiva.
- No fumar y moderar el consumo de alcohol.
- Reducir los riesgos de caída: mantener los espacios despejados y bien iluminados, usar calzado estable y valorar con profesionales aspectos como la movilidad, el equilibrio, la visión o los medicamentos.
Cuidar la salud ósea también es cuidar la autonomía. Mantener unos hábitos saludables, realizar actividad física adaptada y contar con apoyo profesional puede ayudar a conservar la independencia y seguir disfrutando de las actividades cotidianas durante más tiempo.
Más información en el teléfono 900 24 24 25 o en su web www.ballesol.es












