¿Qué tal te sientes en estos días? ¿Va todo bien? ¿Estás conectado a ti? Aunque aún falta un poco para cambiar de año, hoy te propongo que te detengas en lo que te sostiene día a día. Y no me refiero a las grandes cosas, sino a las más pequeñas, a esos detalles que te reconcilian con la idea de que, a pesar de lo demás, la vida es Bella.

 

Es un lío y creo que estarás de acuerdo conmigo, al menos un poquito. Hablo de todo lo que conlleva la organización, familiar y no familiar, de celebraciones y festejos durante estas fechas.

Confieso que me encanta, aunque hay momentos en los que necesito parar. Y lo hago para darme cuenta de lo que es realmente importante para mí, aquello que me reconecta y me hace sentir bien.

 

Lo que importa de verdad

“Lo que te sostiene no son los grandes momentos, sino los detalles que pasan desapercibidos”, dice Miguel Navarro, creador de Productividad Feroz; “lo que te recoloca no es un logro, sino un gesto, una sensación, un instante; algo mínimo, aunque real”.

Para reconectar con uno mismo, Navarro propone algunas pequeñas-grandes cosas. “Sin darte cuenta te devolverán a ti”, dice este coach; “no es preciso que las hagas todas pues sólo con leerlas quizá ya te reconecten”.

  • El primer sorbo de café.
  • Una ducha caliente, sin prisa.
  • Una ventana abierta.
  • Un rayo de sol inesperado.
  • El olor a algo recién hecho.
  • Recibir un mensaje bonito sin esperarlo.
  • Dar un paseo corto sin móvil.
  • Escuchar tu respiración, sin juicios.
  • Sentir tu casa ordenada.
  • Dar o recibir un abrazo sincero.
  • Reírte de algo absurdo.
  • Acostarte temprano.
  • Que alguien recuerde algo bello que dijiste.
  • Esa persona que te pregunta “¿cómo estás?” de verdad.
  • El silencio de la mañana o el de la noche.
  • Encontrar un recuerdo entrañable por sorpresa.
  • Terminar algo que posponías.
  • Cambiar las sábanas de tu cama despacio.
  • Escuchar el repiqueteo de la lluvia desde casa.
  • Leer dos páginas de un libro y sentir calma.
  • Mirar a alguien a los ojos durante apenas un segundo más.
  • Cocinar algo sencillo y que te reconforta.
  • Reírte de ti mismo.
  • Ver tu progreso, aunque sea mínimo.
  • Agradecer algo pequeño.
  • Cuidar una planta.
  • Encontrarte un billete olvidado en el bolsillo del pantalón.
  • Caminar descalzo por tu casa.
  • Sentarte 5 minutos sin hacer nada.
  • Apagar el móvil durante un rato.
  • Mirar al cielo sin prisa.
  • Llamar a alguien a quien aprecias.
  • Ordenar un cajón.
  • Sostener una taza caliente entre las manos.
  • Recordar que no necesitas tanto como creías.
  • Decirte hoy voy a tratarme mejor y cumplirlo.
  • Sentir que, por un momento, estás exactamente donde tienes que estar.

“La vida no siempre se arregla con grandes decisiones, ya que, a veces, se repara con cosas pequeñas, con micro instantes que te devuelven al cuerpo, a la calma, a ti”.

Mínimamente bien

“¿Qué cómo estoy? Óptimo, mínimamente bien” dice Antón, el protagonista de la serie Animal (Víctor García León para Netflix, 2025), interpretado por el actor Luis Zahera, con esa retranca tan divertida propia de tierras gallegas.

Y es que, si has llegado hasta aquí, te invito a que te sumes a esta forma tan divertida de ver la vida.

El humor es una de las herramientas más eficaces en momentos de estrés e incertidumbre. Una de esas pequeñas cosas que nos propone Miguel Navarro va, precisamente, en esta línea: “reírte de ti mismo”.

En mi caso, te cuento un poco más: las fechas navideñas son muy especiales para mí, como he comentado más arriba. Aunque, al tener que contar con diversas personas con sus correspondientes ideas y planificaciones, en ocasiones es un jaleo organizativo.

Resulta que he descubierto una manera eficaz de sentirme serena y en calma. Esta estrategia estaba en mí, aunque casi que acabo de descubrirla. Por lo que la comparto contigo, por si te fuera de utilidad.

Si la situación amenaza con desbordarme, me detengo, veo cómo siento mi cuerpo, dónde localizo la tensión y me dejo llevar por la intuición para desbloquear esa zona.

Si la tensión está en los hombros, suelo interpretar que es porque tengo una carga que para mí es grande. Reflexiono durante unos instantes hasta darme cuenta de qué se trata. Si depende de mí, le doy solución. Si depende de terceros, aparto la preocupación.

Y así con cualquier zona del cuerpo, hasta que me siento en calma.

Es un entrenamiento que te propongo seguir. Habrá momentos en los que entres en automático, por lo que tus niveles de cortisol (la hormona del estrés) se dispararán. Basta con que te pares, te sientas y descubras cómo resolver la situación que sea.

Entretanto, te propongo que aproveches para pensar en esas pequeñas cosas que te ayudan a sostenerte y a mejorar.

¡Felices Cosas Pequeñas! ¡Feliz Navidad!

Silvia Resa

Soy coach ontológica para acompañarte en la identificación de tu objetivo y apoyarte durante tu proceso de Coaching. Sistemas propios: ArkeCoaching, AstroCoaching y IronCoaching.

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Silvia Resa

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