Medidas clave para evitar los contagios de virus respiratorios

gripe

Los profesionales nos recuerdan cuáles son las medidas clave para evitar contagios de virus respiratorios.

Los Servicios de Urgencias Hospitalarios están viviendo estas semanas una presión asistencial muy elevada por el fuerte aumento de las infecciones respiratorias agudas (IRAs), especialmente gripe, COVID-19 y virus respiratorio sincitial (VRS). La incidencia media en España supera ya los 600 casos por cada 100.000 habitantes y en algunas áreas se llegan a registrar más de 1.600 casos.

Este repunte de virus respiratorios está provocando descompensaciones en personas con enfermedades crónicas, sobre todo cardiopatías y patologías respiratorias, y afecta de forma especial a mayores, pacientes inmunodeprimidos y personas con cáncer o enfermedades hematológicas. La tasa de hospitalización por problemas respiratorios se sitúa ya en 15 casos por cada 100.000 habitantes.

Según la Sociedad Española de Medicina de Urgencias y Emergencias (SEMES), la mayor parte de los casos (en torno al 26%) se deben a la gripe, fundamentalmente gripe A, un 2% se relaciona con COVID-19 y un 4% con VRS. El vicepresidente de SEMES, el Dr. Javier Millán, advierte de que nos encontramos en una fase de claro incremento epidémico y subraya la necesidad de planes de contingencia para evitar la saturación de los servicios de urgencias y hospitalización.

En prácticamente todas las comunidades autónomas se observa un aumento progresivo tanto de los casos de gripe como de bronquiolitis y otras IRAs, con especial incidencia en niños pequeños y personas mayores. Algunas regiones ya han activado medidas especiales, como el uso obligatorio de mascarilla en centros sanitarios.

En este contexto, SEMES, junto con los grupos INFURG-SEMES y SEMES Divulgación, insiste en que la clave para frenar esta ola epidémica está en la prevención y en reducir los contagios.

Cómo se transmite la gripe y otros virus respiratorios

El virus de la gripe, al igual que otros virus respiratorios, se transmite principalmente:

  • Por el aire, a través de las gotitas de saliva y secreciones nasales que se expulsan al toser, hablar o estornudar.

  • Por contacto con superficies u objetos contaminados, cuando esas gotitas quedan en manos, pomos, mesas, móviles, etc.

  • Por contacto directo, al tocarse ojos, nariz o boca después de haber estado en contacto con una persona enferma o con superficies contaminadas.

Por eso, los gestos cotidianos marcan una gran diferencia a la hora de evitar contagios.

Medidas clave para evitar el contagio

1. Higiene de manos, la barrera más sencilla y eficaz

  • Lávate las manos con frecuencia con agua y jabón, al menos 40 segundos.

  • Hazlo especialmente antes de comer o manipular alimentos, después de ir al baño, al llegar a casa desde la calle y tras toser, estornudar o sonarte la nariz.

  • Si no tienes agua y jabón, utiliza solución hidroalcohólica.

2. Cubre boca y nariz al toser o estornudar

  • Tose o estornuda en el interior del codo o utiliza un pañuelo desechable.

  • Evita hacerlo en la mano, porque luego esa mano tocará superficies y otras personas.

  • Tira los pañuelos usados inmediatamente a la papelera; no los guardes ni los dejes sobre mesas o mesillas.

3. Evita el contacto estrecho y compartir objetos

  • Reduce los besos y el contacto muy cercano con otras personas, sobre todo si tú o ellos tenéis síntomas.

  • No compartas vasos, cubiertos, toallas u objetos que hayan podido estar en contacto con saliva o secreciones.

4. Ventila y limpia más en casa

Si en casa hay alguien con gripe u otra infección respiratoria:

  • Ventila las habitaciones varias veces al día, abriendo las ventanas unos minutos.

  • Limpia con más frecuencia las superficies de uso común (pomos de puertas, tiradores, interruptores, lavabos, mandos, móviles…) con los productos habituales.

mascarilla

Uso de mascarilla: cuándo es especialmente importante

SEMES recuerda que la mascarilla sigue siendo una herramienta muy útil para cortar la cadena de contagios, especialmente en momentos de alta circulación viral como el actual. Se recomienda su uso:

  • Si estás enfermo o comienzas con síntomas compatibles con gripe o IRA, sobre todo cuando estés con otras personas o en sitios poco ventilados.

  • En centros sanitarios (centros de salud, hospitales, urgencias), especialmente en salas de espera, para proteger a personas vulnerables.

  • Si cuidas a una persona con gripe o síntomas respiratorios, aunque tú te encuentres bien.

  • En locales cerrados y con mucha gente, intentando además mejorar la ventilación siempre que sea posible.

Vacunación: una protección fundamental

La vacuna de la gripe es una de las herramientas más importantes para reducir contagios, cuadros graves y hospitalizaciones. Está especialmente recomendada para:

  • Personas de 60 años o más.

  • Menores de 60 años con enfermedades crónicas o condiciones de riesgo (cardiopatías, patologías respiratorias, diabetes, inmunodepresión, etc.).

  • Mujeres embarazadas.

  • Personal sanitario y sociosanitario.

  • Trabajadores de servicios públicos esenciales (Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, bomberos, etc.).

  • Personas fumadoras.

  • Personas con exposición laboral directa a animales (granjas, mataderos, etc.).

  • Niños y niñas de entre 6 y 59 meses (aprox. hasta los 5 años).

Ante cualquier duda sobre la vacuna o sobre si te corresponde, SEMES recomienda consultar con un profesional sanitario.

Si tienes síntomas: protégete y protege a los demás

Para evitar contagiar a otros, es esencial:

  • Quedarte en casa si tienes síntomas de gripe o infección respiratoria (fiebre, tos, dolor muscular, malestar intenso…), especialmente los primeros 3 días, cuando la capacidad de contagio es máxima.

  • Ten en cuenta que el virus se puede transmitir desde un día antes de empezar con los síntomas hasta siete días después.

  • Si necesitas acudir a un centro sanitario, usa mascarilla y evita ir acompañado, salvo que sea imprescindible.

Cómo reconocer la gripe

Los síntomas de gripe suelen aparecer de forma brusca y pueden incluir:

  • Fiebre.

  • Dolor de cabeza.

  • Dolor muscular generalizado.

  • Escalofríos.

  • Tos seca (sin expectoración).

  • Dolor de garganta.

  • En algunos casos, vómitos y diarrea (más frecuentes en niños).

Si perteneces a un grupo de riesgo, si los síntomas son muy intensos o si notas dificultad para respirar, empeoramiento brusco o confusión, es importante consultar con un profesional sanitario o acudir a Urgencias.

Tratamiento y qué no hacer

En la mayoría de los casos, la gripe se maneja en casa con medidas sencillas:

  • Reposo relativo y evitar esfuerzos.

  • Beber abundantes líquidos (agua, caldos, infusiones).

  • Evitar alcohol y tabaco, que empeoran la evolución.

  • Medicamentos para aliviar síntomas (como antitérmicos o analgésicos para la fiebre y el dolor), siempre siguiendo las indicaciones del médico o las instrucciones del prospecto.

Es importante recordar:

  • La gripe está causada por un virus, por lo que los antibióticos no mejoran los síntomas ni aceleran la curación. Solo deben usarse si un médico los prescribe por una complicación bacteriana.

  • No se debe dar aspirina a niños ni adolescentes, porque podría provocar un síndrome raro pero grave (Síndrome de Reye).

Cuidar la salud para tener más defensas

Además de las medidas específicas de higiene, mascarilla y vacunación, mantener un buen estado general de salud ayuda al organismo a defenderse mejor:

  • Dormir lo suficiente.

  • Seguir una alimentación equilibrada.

  • Mantenerse hidratado.

  • Realizar actividad física adaptada a cada persona.

  • Evitar el consumo de alcohol y tabaco.

  • En muchos casos, puede ayudar humidificar el ambiente y ducharse con agua caliente para aliviar molestias respiratorias.

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