Una sonrisa atravesada.
Segundos.
Ahora te busca mi espalda
sin ojos.
También sonrío de frente
buscando en la tapa noche de Madrid
el horizonte claro,
existente,
despidiéndose a lo lejos.
Veo familias,
imaginando en sus casas vacías.
Veo mi rostro abandonado.
No en busca,
playa sin mar,
arena de desierto.
Látigo transparente.
Heridas que no estçan.
Lazo de cobarde
por ausente.
Lágrimas en mente,
tapas de mis huecos,
moneda de vaso,
llave de condena sin candena,
perfumes que se van.
Te acercaré una de mis mantas esta noche
para que puedas taparte.
El frío no ha hecho más que empezar.
No quiero dormir sin acostarte.
Verso cuarteado,
y gente.
Mucha gente
y nadie.
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