Las personas con insomnio presentan cambios en el rendimiento cognitivo y en la estructura cerebral, sobre todo en la sustancia blanca y en regiones concretas que se afectan en las etapas tempranas de la enfermedad de Alzheimer. Así se constata en el estudio del BarcelonaBeta Brain Research Center, BBRC, el centro de investigación de la Fundación Pasqual Maragall.
Este trabajo ha analizado el rendimiento cognitivo de las personas con insomnio y lo compararon con el de personas con un sueño normal. Y los resultados muestran que el insomnio se relaciona con un peor resultado en pruebas cognitivas, especialmente de algunas funciones ejecutivas como, por ejemplo, la memoria de trabajo. El estudio también demuestra que los participantes con insomnio presentan un menor volumen en algunas regiones cerebrales. Entre ellas se encuentran el precúneo o el córtex cingulado posterior, que se encuentran afectadas en etapas tempranas de la enfermedad. Estos resultados apoyan las investigaciones que relacionan la presencia de insomnio con una elevada vulnerabilidad al alzheimer.
El primer autor del estudio, Oriol Grau, asegura que estos hallazgos «sugieren la presencia de procesos de inflamación cerebral que podrían tener un papel clave en la asociación entre la calidad del sueño y el alzheimer«. Por eso estos resultados abren la puerta a una nueva línea de investigación para entender la relación entre la neuroinflamación, el sueño y la demencia.
El insomnio es un trastorno caracterizado por la dificultad en iniciar o mantener el sueño, que provoca una afectación en la función del día a día. Algunos estudios confirman que entre un 4 y un 20 % de la población tiene insomnio. Estudios previos en el campo de las demencias han encontrado una asociación entre la baja calidad del sueño y el riesgo de demencia. De hecho, actualmente uno de los focos en la investigación del alzheimer es precisamente el estudio de la calidad del sueño.
El director científico del Programa de Prevención del Alzheimer del BBRC, José Luis Molinuevo, afirma que el conocimiento generado por esta nueva línea «puede contribuir a comprender mejor la fisiopatología de la enfermedad de alzheimer, mejorar el diagnóstico precoz a través de métodos mínimamente invasivos y establecer las bases para futuras estrategias terapéuticas centradas en mejorar la calidad del sueño».
Este estudio se ha realizado con pruebas cognitivas y de neuroimagen de 1.683 adultos sin alteraciones cognitivas que participan en el Estudio Alfa, impulsado por laCaixa. De estos 615 personas tenían insomnio.
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