«Siempre hay que saber ver la parte buena de la vida»

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Mario Valdivieso, autor de "Abierto por emociones".

Aunque la vida es, a veces, «sufrida», siempre hay que saber ver su parte buena, según el autor del libro Abierto por emociones, Mario Valdivieso (barítono). Una apuesta, publicada por Círculo Rojo, por la fusión de los relatos con la poesía, con las ilustraciones y hasta con la música. Una manera original de presentar lo que el autor lleva dentro con la clara intención de emocionar al lector, de hacerle partícipe de cada una de las historias que se narran en sus páginas. Ilustraciones alusivas al relato y, al final de cada uno de ellos, el lector encuentra un código QR que le lleva a la música.

 

¿Cómo surge la idea de escribir este libro Mario?

El tiempo de confinamiento a muchos nos ha precipitado a hacer cosas. Los que tenemos deseo de hacer cosas de interés y que le sirvan a los demás, es, a fin de cuentas lo más importante. Hay un personaje que nos dejó hace dos años, Alberto Cortez, que los que tenemos ya cierta edad pasamos por sus interpretaciones y por sus poesías. En casa siempre se escuchaba a este cantor. Incluso tuvimos alguna relación profesional después. Cuando tuvo un ictus estuvo dos años sin cantar, y quería dedicarle el libro a su recuerdo. Surgió todo de forma muy natural. Una de sus canciones siempre me ha emocionado: El abuelo. Y creo que de ahí ha salido todo. Esta canción ha sido el leitmotiv de la inspiración.

 

¿Por qué este formato tan original para estructurar el libro?

Es ciertamente original. No sé si habrá algo similar que aúne poesía, ensayos, relatos cortos, con las 15 ilustraciones que presentan cada relato y los códigos QR que permiten escuchar. La unión de todos estos elementos lo convierten en un libro perfecto para el regalo porque incluye cuentos para niños, historias que pueden disfrutar los adolescentes y para los adultos. Poco a poco, y sin proponérmelo, ha quedado este resultado.

 

¿Por qué ese título?

Abierto por emociones es el nombre de un programa que yo llevo a cabo sobre los escenarios. Todas las canciones que están detrás de los códigos QR son las obras que componen ese programa.

 

Este es tu primer libro. ¿Habrá más? 

Sí, esta es mi primera criatura (sonríe). Y aunque acaba de salir, está teniendo una buena acogida. Y, aunque no tengo mucho tiempo, tal vez me anime a escribir más. Y aunque me estoy volviendo un poco nihilista, no sé si por el paso del tiempo, creo que la esperanza y la creatividad no se pierden nunca. Y, como no quiero ser nihilista, tiro de la esperanza y de la creatividad de la que ha surgido este libro. No se trata de ir por la vida con la sombra como compañía, sino que el sol siempre pueda salir y pueda salir y seguir iluminándonos.

 

«La voz tiene que emocionar, de dentro hacia afuera»

 

¿Hasta qué punto es importante para ti unir arte y emoción?

Sí, es esencial. Considero que si no sales a un escenario, tanto con la voz hablada como con la voz cantada, con la idea de la emoción, de trasladar tu propia emoción a la audiencia no sirve de mucho. Es mejor ganar en enteros emocionales para poder trasmitirlos. La voz tiene que emocionar, de dentro hacia afuera. Pero ha de ser una emoción controlada, y te digo esto porque recuerdo mi primer concierto que surgió cuando ya estaba acabando mis estudios en Madrid, y nos contrataron a una pianista y a mi a dar un concierto en Amurrio, en la provincia de Álava. Yo soy vasco, y al interpretar un tema tradicional de mi tierra me emocioné tanto que se me llenaron los ojos de lágrimas, y tuve que parar porque esa emoción me superó. La emoción es tan importante porque es capaz de mover afectos de tu audiencia y eso es muy bonito. Si no la posees, si no la trasmites falta algo esencial y la gente se va sin ningún recuerdo.

 

Esa emoción ¿debe formar parte también de nuestra vida, más allá de los escenarios? 

Claro, y la voz es un instrumento siempre adecuado para trasmitirla. Aquellos que podemos estar frente al público tenemos casi una obligación moral por emocionar. Y creo que todos, en general, debemos hacerlo, porque la vida es bella, sí, sufrida a veces, pero hay que saber ver la parte buena.

 

 

 

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