The End

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poesía

Apuro el tiempo que se marcha.
El tiempo que me gasto
no volverá jamás.
Es frío con escarcha,
nubes llorándole al mar,
vida negando llorar,
bares que en la noche
sí te olvidan.

Y empiezo a caminar.
Y me doy
con mil luces oscuras

que no saben
ni dónde van.

Y sigo caminando
hacia ninguna parte.

Lobos hambrientos
muerden la soledad del aire,
insultan a bellas dionisias
mientras se tragan
su piel de serpiente.

Duele.
Sigue nevando en la ciudad,
la niebla es azul
y gris su claridad.

Apenas escucho.
La noche encierra nudos,
imposible desatar.

Un perro muerde.
Va a por ti.
Un tiro lo hiere.

Descansan las palabras en portal.
Copas llenas, vacías,
piden más.

Calles mojadas,
lirios sin nombre,
venas hinchadas por el mal.

Males que doblan el hambre,
casa lejana al andar y fin.
Todo llega a su fin
cuando no quiere acabar.

La sangre derramada
bebo en copa de cristal.
Sueño, dueño de chamán,
la selva espera.
La vida es ciega.
Solamente me dejo llevar

Átame a los nudos de tu puerta.
No me soltaré jamás.

losangelesnosmirandurmiendo.blogspot.com.es

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