Sombra de maíz

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Con las manos separando la tierra,
aliviándola de sed
para volverla a nacer, y crecernos,
con la parte de tu tiempo que alimenta.

Tiempo que te ve como el pincel,
que deja acariciarse sobre el lienzo
Fuego a lento y en la noche.
Velo de seda danzando con la tormenta…
erizándome la piel.

Tus años son los míos,
los nuestros
que nunca quisieron dejar de verte
amanecer,
con tus ojos reflejados en el sol
y besándome la frente.

Eres del libro…
el blanco de la cubierta
un barco de velas con querer…

Lo más dulce del mar,
es tu abrazo de menta,
tu entrada por la puerta
dejándote ser.

Tu voz quedó en la niebla.
Puedo seguirte sin ver, José, 
por el perfume de tu miel
y por el cuerpo que la puebla. 

 

 

http://losangelesnosmirandurmiendo.blogspot.com.es

 

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