La miel abierta

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Toques en el pecho, de ciertas escaleras, con muescas en los bordes de sus peldaños.
Una sensación.
La sensación de los tallos que se estiran

(como huesos bajo la piel de los que sueñan… dulce dolor),

para hacerse largos, todas y cada una…
de todas las primaveras.

La vez última, siempre parece la vez primera.
Podría marchar en este preciso instante
y hacerme, de nada, dándome las gracias.
Pero pueden más las pequeñas cosas que la verdad de mis ingenuas palabras.

Una vez, me hice largo peleando con enormes olas

al escuchar unas voces que se agarraron
a la punta de mis brazos y que dejaron a mi cuerpo, casi, casi sin respiración.

Una vez, salí medio helado de un río, por escuchar los latidos en ladridos de un perro que se ahogaba en un rincón.

Una vez, y otra más… las veces, de sus momentos…

no son más que con el tiempo
cierta ilusión.
Me quedo con la miel, en cucharadas… y con lo dulce

hasta que llega a mi corazón.

Miel abierta y con paradas,
hasta que sólo escucho una voz.

Lo tremendo del viaje, no es el viaje…
Es la pasión.

http://losangelesnosmirandurmiendo.blogspot.com.es/

 

1 Comentario

  1. Hola, escuché el cuaderno mayor, y me gustó mucho la poesía de Tomás Martínez, enviarme la poesía al abuelo y la madre..por favor

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