Diecinueve

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Calma.
Repíteme eso de que ya no te quedan palabras,
yo recitaré los versos
con mis dedos en tu espalda.

Sigo paseando aún por la orilla de tus mapas.
Sigo bebiéndome las lágrimas en sal.
Voy a recordarme que no sirve de nada.
Voy a coger mis alas, las voy a cortar,
para dejar de buscarte entre mis nubes.

Sí, ya lo sé,
ya sé que nunca estás,
ni estarás.

Me quedo con tu corazón en mi labio
besado ante el espejo
tragando la verdad.

No es pena
solo recuerdo,
tan lejano como real.

 

 

http://losangelesnosmirandurmiendo.blogspot.com.es.

 

Tomás Martínez
Artista polifacético dedicado a la poesía desde que era niño y a la pintura. Él mismo recuerda “aquel diario con llave de tapa roja que escribía y guardaba cada noche en una caja de vinos, a la edad de 6 años. Me enamoré sin querer de aquel papel en blanco y más cuando lo llenaba con mis pensamientos. Ver aparecer las palabras con la tinta de un bolígrafo: era emocionante. Luego, como en todas las vidas, empezaron a pasarme cosas. La tristeza y la alegría empezaron a salir de mí a cada momento como guiadas por un río invisible, y no podía parar. Y del poco a poco, al hoy”.

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