Al vernos, lo primero es tu sonrisa

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No es despertado aún,
desde la última vez
que soñé contigo.

Vuelvo en mi cabeza
cada noche
al lugar donde recé por ti
días antes de que partieras.

365 curvas de una sierra
tan morena como tu pelo,
en el día en que me diste vida.
Tu mirada…
era tan suave como
su luz llenándolo todo
en tu marzo,
cuando llega la primavera.

Beso tu mano gigante e invisible
y la agarro tan fuerte
que dejó su marca
en el alma dividida
que espera volver a ser una
después de haber sido dos…
Mezcladas abrazadas, tan besadas,
tan diferentes y tan parecidas.

Me dejaste ir junto a mi corazón.
23 minutos después fue el tuyo
quien desaparecía.

11 de diciembre,
6 de la mañana,
un pasillo demasiado largo
y al final,
mi madre y mi hermano,
y sin decir palabra,
te vi.

Dejé escapar por ojos
el aire amargo de mi garganta.
fue tu sábana santa,
tu cuerpo más descalzo que nunca
quien abrió los cerrojos
que aguardaban en ese mar
que tú y yo desconocíamos,
pero que fueron a la misma isla.

Tu voz es la mía.
Tu silencio espera junto al mío.
El mío solo espera
tu voz junto a la mía.

 

http://losangelesnosmirandurmiendo.blogspot.com.es

 

Tomás Martínez
Artista polifacético dedicado a la poesía desde que era niño y a la pintura. Él mismo recuerda “aquel diario con llave de tapa roja que escribía y guardaba cada noche en una caja de vinos, a la edad de 6 años. Me enamoré sin querer de aquel papel en blanco y más cuando lo llenaba con mis pensamientos. Ver aparecer las palabras con la tinta de un bolígrafo: era emocionante. Luego, como en todas las vidas, empezaron a pasarme cosas. La tristeza y la alegría empezaron a salir de mí a cada momento como guiadas por un río invisible, y no podía parar. Y del poco a poco, al hoy”.

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