Abierta de barro

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En el principio y al despertar
solo hay silencio.

Las curvas machacadas por los perros de piel tiza.
Un vagón frenado en seco por quinientos,
bucle en aire de una flor.
Muerte arrancada sin color
del tallo que hizo,
al ser las vías en acero
y fuego sus cimientos
pintados de ceniza,
comiéndose el dolor.

Pinto de un balazo
mi boca ensangrentada.
Tu luz no vale nada
y acabaste de nacer
muriendo a medias… de mi brazo.

Arcos en la orilla,
túnel sin final,
cuerpos sin textura,
línea horizontal.

Acaban de silbar
las caricias sombreadas del recuerdo
con nubes que no sé ni dónde van.

El alimento del infierno
es la carne pálida de los olvidos.

Una razón para escribir
es vivir del alma al corazón
del corazón al alma,
sintiendo vivos los latidos.

 

losangelesnosmirandurmiendo.blogspot.com.es

 

 

Tomás Martínez
Artista polifacético dedicado a la poesía desde que era niño y a la pintura. Él mismo recuerda “aquel diario con llave de tapa roja que escribía y guardaba cada noche en una caja de vinos, a la edad de 6 años. Me enamoré sin querer de aquel papel en blanco y más cuando lo llenaba con mis pensamientos. Ver aparecer las palabras con la tinta de un bolígrafo: era emocionante. Luego, como en todas las vidas, empezaron a pasarme cosas. La tristeza y la alegría empezaron a salir de mí a cada momento como guiadas por un río invisible, y no podía parar. Y del poco a poco, al hoy”.

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