“En esta profesión no me queda más que disfrutar y dar las gracias”

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Roberto álvarez

Y no es para menos. Porque esta profesión “completamente vocacional”, le ha dado siempre a Roberto Álvarez un proyecto tras otro, en cine, en teatro y en televisión. El actor asturiano asume ahora el reto teatral de interpretar a un psiquiatra que debe ayudar a un joven entrenador de caballos a entender qué le ha llevado a cometer una atrocidad. Equus es un texto de Peter Shaffer escrito en 1975 que no ha perdido ni su emoción ni su actualidad, y que pone sobre las tablas temas como el equilibrio emocional, la salud mental  o las convenciones sociales. En esta obra que puede disfrutarse en el Teatro Infanta Isabel, Carolina África dirige a Roberto Álvarez, Álex Villazán, Jorge Mayor, Manuela Paso y Claudia Galán, en la adaptación de Natalio Grueso.

 

¿Cómo está funcionando la obra?

Estamos muy orgullosos, la verdad, muy contentos. Es un espectáculo bellísimo de Carolina, un espectáculo muy, muy, muy bonito, muy bien montado y del que se sale con una sensación muy positiva y preguntándose cosas. Pero en un teatro no basta con que te hagan preguntas, no, porque para eso bastaría con enumerarlas. Además hay que disfrutar haciéndolas. Y yo creo que es el caso porque se trata de un espectáculo muy lúdico, muy visual y emocionante.

 

Equus fue escrita en 1973 por Peter Shaffer. Texto que se ha llevado al cine y al teatro en muchos países. También en España en los años 70. ¿Imprime mayor responsabilidad interpretar un papel ya conocido por el público?

Es, como dices, un texto ya conocido hace 40 años. Pero creo que ha pasado tiempo suficiente para que se vuelva a revisar. Bueno, los grandes clásicos, como las obras de Lope de Vega por ejemplo, se pueden reponer cuantas veces se quieran, porque para eso son textos clásicos y para eso, en su día, tuvieron mucho éxito. Por alguna razón lo tuvieron. Además cada versión que se hace es diferente. En esta, gracias a Natalio se han revisado los motivos que llevan a un niño a hacer una cosa así, sacarle los ojos a un caballo. Realmente esos motivos se han traído hasta nuestros días.

 

Se trata, como apuntas, de un acontecimiento lúgubre que marca la acción. El protagonista es un joven cuidador de caballos. Sin una explicación, en un momento dado, le arranca los ojos a los caballos. Será el psiquiatra, que es tu personaje, quien le ayude a darle una explicación.

Sí. El libro está basado de una historia real. Y más que el hecho en sí que se produjo realmente, se eleva a metáfora en la obra. Esos son los ojos que te miran, los ojos de la sociedad que te impide ser libre, que ponen muchos condicionantes sociales. Y mi personaje es el psiquiatra, que intenta conocer los motivos por los cuales un chico llegó a eso. Es un viaje precioso, un viaje muy bonito a través de la mente humana, intentando comprender qué cosas finalmente te pueden condicionar y te pueden llevar a algo así, que te lleva al límite de la locura.

El alegato final es una declaración de amor hacia la vida

 

Un viaje y un proceso que también realiza el psiquiatra.

Si, él bebe en el chico. Las riendas son siempre una metáfora. Cuando hablamos de la obra entre nosotros y los medios de comunicación, utilizamos muchas palabras recurrentes como riendas, bocado, mordazas. ¿Dónde están las mordazas hoy? Por ejemplo, pensemos en twitter ahora mismo. Las redes facilitan que recibas en directo, en tu ordenador o en tu teléfono muchas críticas. Esto antes no sucedía. El qué dirán ahora es algo tremendamente presente y ordena, organiza la manera en la que te tienes que comportar. Y esos frenos y convencionalismos son los que están muy presentes en la obra y es lo que el psiquiatra revisa en su vida. Ha tenido una relación de pareja muerta que compara con la relación viva que tiene el chico, que es una relación pasional. En realidad llega a tener envidia de él. Y ahí está el juego. Ambos van sumándose en un combate actoral muy bonito

 

Esos miedos que refleja la obra siguen estando vigentes hoy. ¿Qué poder le damos a la opinión de los demás?

Cuando hablaba de las redes sociales, por ejemplo, su opinión nos condiciona absolutamente. Existe una especie de presión social enorme y creo que sufrimos una gran involución en muchas cuestiones. Fíjate, en Estados Unidos se va a prohibir el aborto, en Irán acaban de morir decenas de personas por quitarse el velo. En fin, eso ya son los extremos, pero es sintomático de una sociedad con una opinión dominante sobre la otra.

 

¿Crees que es importante que sobre un escenario se hable de los problemas mentales, de ese camino hacia la locura?

En este sentido hay una reflexión muy importante y se habla de derechos, como el que tiene un psiquiatra a hurgar en la vida de alguien. Pero efectivamente, hablar de salud mental es ahora más común, está de moda. De hecho me sorprendió mucho leer hace muy poco tiempo sobre el “Orgullo loco”. Se trataba de un grupo de personas enfermas mentales que se habían reunido para crear un movimiento centrado no en los tratamientos que necesitan, sino en el nivel de aceptación que tienen en la sociedad. Personas que, en realidad, no tienen culpa alguna de haber desarrollado una enfermedad mental. Efectivamente, también hay un debate ahora mismo sobre eso.

equus

“Equus es una obra emocionante que está llena de poesía”

 

¿Hasta qué punto te ha marcado tu alegato final en la obra? ¿Cómo es de importante para ti? No sé si solo a nivel de esta obra en concreto o a nivel profesional.

A nivel de todo, es muy importante. El propio Anthony Hopkins cuando lo interpretó, aseguró que era de lo que más orgulloso se sentía, que era el recuerdo más bonito de su carrera. Yo igual. Sí. Es tremendamente impactante, es un momento en el que me cuesta contener la emoción. Es una declaración de amor hacia la vida. La verdad, pese a que se expresa en negativo, es decir no queda otro remedio que aceptar la vida como es, no queda otro remedio que hacer determinado tipo de cosas para librarte de la locura de la pasión. Pero también qué pena la vida que nos marca un camino muy estrecho de convenciones. Bueno, es una cosa muy bonita, que te deja sobre todo con una carga emocional positiva. Eso es lo más bonito de la obra. Los griegos decían: cuando sacas la pasión empieza la tragedia. Pues no, no es una obra trágica. Es una obra emocionante, sobre todo que está llena de poesía.

 

¿Qué crees que suma la obra a la oferta teatral de Madrid?

La obra intenta, sobre todo, que el espectador no solo revise un texto que fue muy exitoso, sino que siga encontrando siempre algo de sorpresa. Uno va a ver una obra de Lope de Vega, y , entre comillas, sabe lo que se va a encontrar.  Sin embargo, esta obra de Peter Schaffer es realmente algo que no te esperas. Además está Carolina África, que es una directora con un gran talento que ha hecho que aquello parezca un baile de escenas.

 

Después de más de 20 películas y más de 20 obras de teatro, tu personaje, Martín Richard, ¿qué te está dando?

Textos y montajes ha habido muchos y muy buenos, por no decir todos, porque en todos ha habido una experiencia. Pero hay algo aquí, hay algo en este texto efectivamente que lo convierte en algo muy emblemático en la historia del teatro y lógicamente es muy bonito afrontarlo. Es muy especial enfrentarse a esta obra, y creo que tengo la edad y la experiencia suficiente para hacerlo, y la necesidad también de hacer cosas de este calibre.

 

“El qué dirán ahora es algo tremendamente presente y ordena, organiza la manera en la que te tienes que comportar”

teatro

Son muchos, como decíamos los personajes, que a los que has dado vida, que has interpretado en teatro, en cine, en televisión. ¿Hay algún perfil que aún no se te haya dado y que te gustaría tener?

El siguiente. No sé cuál va a ser, pero sí, sí, ese será el bueno.

 

El siguiente siempre.

Va de trabajar com un actor, que ha sido mi suerte hasta ahora. Ese es el principal personaje de mi vida. Todo, todo es muy difícil, y todo es un reto. No sé si difícil es la palabra. Todo significa un reto, todo significa una aventura. Hacer una serie como estoy ahora en Servir y proteger es una aventura tremenda. Hacer 10, 20, 30 páginas al día, es una cuestión no sólo memorística, también de credibilidad. Tienes que estar despierto a las 07:00 y despierto me refiero creativamente y todo es un reto. Como esta es una profesión vocacional, no queda más que disfrutar y dar gracias.

 

 

 

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