“Si te ríes de ti mismo te despesas”

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Con esta afirmación justifica Pedro Ruiz el título de su último espectáculo. Una personalidad única, un mostrar al mundo lo que piensa y siente a través de un lenguaje irónico e inteligente, un humor tan único como su personalidad, así es Pedro Ruíz y así se presenta en Loc@s. Reír nos cura, su última apuesta teatral que llega tras dos años y medio de silencio escénico. Obra que muestra a 20 personajes esperpénticos, como él mismo nos cuenta, y que nos sirve de excusa para charlar con el artista y conocer qué ha estado haciendo en estos años de silencio escénico y cuáles son los valores que marcan su paso sobre la vida.

 

Loc@s. Reír nos cura llega tras dos años y medio de silencio escénico.

Pedro Ruiz: Me tomé un año sabático y luego llegó el año pandémico. Se sumaron las dos cosas. Soy de los que creen que en la vida es muy importante saber estar. En momentos en los que ves que tu sitio no está despejado o que los astros no están alineados a tu favor, o que el río baja sucio (que es una cosa que pasa con frecuencia) prefiero sentarme. Porque creo que estar mal es pero que no estar. Prefiero ser un buen recuerdo que una mala realidad. Por eso durante este tiempo he escrito mucho, he estudiado mucho y he esperado a que llegara el momento, que ha llegado ahora, con este segundo brote de la pandemia. Haremos teatro de modo profesional y dando alegría que es lo que toca ahora.

 

Incluso ahora, ¿la risa sigue curando Pedro?

P.R. Siempre nos ha curado. Si las farmacias pudieran vender risa y buen humor, sería el mejor de los medicamentos. Es fundamental reírse y hacerlo de ti mismo porque este espectáculo no va de meterse con nadie, eso quiero dejarlo muy claro. Si te ríes de ti te despesas. Uno mismo es bastante pesado. Si empiezas a mirar tus propias obsesiones y tus contradicciones, te darás cuenta de que la vida nada es para tanto.

Pero, ¿sabernos reírnos?

P.R. Nadie nos enseña. Creo que si tuviéramos conciencia de lo infinitesimales que somos, de lo rápida que pasa la vida y lo pequeño que es el planeta, nos reiríamos a carcajadas.

 

Has hablado de nuestras obsesiones. ¿Cuáles son las más poderosas, esas que nos marcan y determinan nuestro día a día?

P.R. Nos tomamos demasiado en serio todo. Los personajes de este espectáculo son bastantes extremos, son la parte extrema de alguien que es una profesión pero lo lleva al máximo del cinismo en muchos casos, al máximo de la militancia. Si militas en ti mismo le quitas el sitio a los demás. Por eso ser un poco espuma viene bien, porque en realidad el planeta no es más que una canica espacial sobre la que hay unos chinches que somos nosotros. Y luego nos vamos de aquí. Nada es para tanto. Si tuviéramos esto a la vista seríamos más relativistas. Que cada 90 millones de años, dicen, los continentes se separan y se juntan, y aquí estamos: buscando aparcamiento. Somos muy ridículos.

“Si militas en ti mismo le quitas el sitio a los demás”

 

En ese buscar aparcamiento es bueno aprender en cada momento. ¿Qué crees que hemos aprendido de esta pandemia que nos ayude a crecer?

P.R. No sé que hemos aprendido, pero lo que deberíamos aprender es humildad. Ayer fui al cine a ver el documental sobre Pau Donés de mi amigo Jordi Évole. Y Pau, que ya era un tipo lúcido en sí mismo, en el borde de marcharse dice muchas cosas muy importantes. Entre otras, una que suelo sostener con mucha frecuencia, que nada es para tanto. Salvo la enfermedad de tu madre, de tu hijo, y esas cosas que son inquebrantablemente duras, nada es para tanto. Ni nuestro proyecto, ni nuestro libro, ni nuestro partido político. Estamos aquí de paso. No nos han enseñado a vivir bien. Hemos nacido en contra de lo natural y, sin embargo, se nos aplica la norma. Norma es una palabra profundisimamente violenta, en tanto que naturaleza no. Por tanto, si estamos aquí, y viene el bicho y nos da la lección, o tomamos nota o somos más tontos de lo que parecíamos.

 

¿Cómo afecta la incertidumbre actual a la locura?

P.R. El miedo es el que mueve y detiene el mundo. Fíjate que por miedo nos ponemos a trabajar, para tener sustento, por miedo te callas para que el jefe no te eche. Cuando el miedo se apodera de tu vida estás totalmente paralizado. Y ante una situación desconocida, como la que estamos viviendo, vivimos en el peor de los pantanos: la incertidumbre. En todo caso hay que echar para adelante, porque de lo contrario el siguiente paso no existe.

 

Estos 20 personajes que veremos sobre el escenario ¿son invención tuya, no imitaciones?

P.R. Yo en realidad nunca hice imitaciones, hice esperpentos, que es otra forma de enseñar formas de ser. Durante la pandemia escribí 60 o 70 caracterizaciones, de entre las que elegí finalmente 14 para urdir este espectáculo. Son personajes llevados al extremo: un portavoz de gobierno, una niña pija que habla de las inmigraciones o un cantante que representa por vez primera a Gibraltar en el Festival de Eurovisión. Y, además, hay tres tributos a Fernando Fernán Gómez, José Luis López Vázquez y a Luis Escobar, cuya manera de hacer profesional que tanto admiramos y que yo tuve la suerte de compartir porque trabajé con ellos, sirve para hablar de temas de hoy pero desde su punto de vista, lo cual lo hace muy entrañable y muy gracioso. Y luego hay música en directo.

 

La música siempre te acompaña. Siempre va unida a tu manera de hacer y de entender la vida.

P.R. Sí. Si volviera a nacer, cosa que dudo porque no he visto que haya una oficina para reapuntarse, intentaría que mi carrera artística fuera un poco al revés, primero haría música y luego haría teatro y humor. Creo que la música desengrasa mucho, y como dice mi amigo Luis Cobos, la música es lo más limpio que transporta el aire. Así que en el espectáculo hay música de subrayar las acciones y de cantar. Un espectáculo es un plato combinado, sobre todo cuando lo que intentas es que la gente haga zapping de sus problemas.

 

En esta ocasión no te produces a ti mismo.

P.R. Es la primera vez que no me produzco yo. Y en favor de la productora Okapi, quiero decir que me han financiado este proyecto sin leer ni una línea, algo que hay que poner en valor.

 

Para terminar esta charla, Pedro, y teniendo en cuenta que acabos de celebrar el Día Internacional del Mayor, ¿crees que los mayores hoy juegan el papel que merecen en nuestra sociedad?

P.R. Si buscas en Como Pedro por su casa, que hice en su día, hay una canción que se llama Y yo también seré viejo. Canción que ahora reutilizo en el espectáculo precisamente rindiendo tributo a esa gente que no podemos olvidar. Un tema que hice con 38 años y tengo 73. Hasta ahora me ha respetado mucho la salud y tengo una salud hasta realmente sospechosa. Dicho esto, no creo en los Días Internacionales, creo en los momentos permanentes. Y eso no es más que recordar que los otros tienen sus sentimientos y sus derechos y hay que respetarlos. Y aunque parezca que esto no tiene que ver con lo que me preguntas sí tiene que ver, creo que la democracia se resume en una sola palabra: honradez. Si tú eres honrado, y yo sea de izquierdas y tú de derechas o al revés, respetarás mi trabajo, si eres honrado no me quitarás el puesto, si eres honrado no me robarás, si eres honrado respetarás mi pensamiento. Democracia se resume en honradez, y la honradez incluye el respeto a los mayores, a los menores, a los carentes de posibilidades y a todos los demás.

 

“El miedo es el que mueve y detiene el mundo”

 

Loc@s. Reir nos cura estará en el Teatro Infanta Isabel de Madrid hasta el 18 de octubre, intentando demostrar que, incluso en estos momentos de incertidumbre que vivimos, la risa es un arma potente que calma la duda y que nos hace mirar a la vida con mayor nitidez.

1 Comentario

  1. «hay que echar para adelante, porque de lo contrario el siguiente paso no existe» Qué razón tienes Pedro, sobre todo en estos momentos en los que todos tenemos el freno de mano echado.

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