Capacidades robóticas y capacidades humanas

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La consultora IDC (https://idcspain.com/ ) pronostica que en 2022, en tan sólo dos años, más del 60% del PIB mundial estará digitalizado. Si nos vamos a la RAE y buscamos el significado de «digitalizar» nos dice que viene de un término inglés «to digitalize» y que significa: registrar datos de forma digital. Es decir, convertir o codificar en números, dígitos o datos, informaciones como un documento, un libro o una imagen o fotografía. Y si esto va a ocurrir en tan sólo dos años es porque ya lo estamos viviendo en nuestro día a día.

La digitalización actualmente es el elemento clave para la productividad y la competitividad de nuestras empresas, tengan el tamaño que tengan o pertenezcan al sector que pertenezcan. Y más aún, la digitalización es un factor clave transversal, pero no sólo empresarial, sino también de nuestras vidas. ¿Quién no se vuelve a casa a buscar el móvil si te lo dejas olvidado al salir?.

La adopción masiva de tecnologías como son la inteligencia artificial, la robótica, la impresión 3D, la domótica, el Internet de las Cosas (IOT), el big data, los asistentes virtuales, o los cursos on-line denominados MOOCs, el 5G, los drones, etc., están trayendo consigo una transformación de los trabajos que permiten esa mejora de productividad, pero que también requieren de la adaptación de los trabajadores.

Por lo tanto, ¿qué valor aportamos las personas frente a la digitalización? ¿frente a las máquinas y la robótica?. Hasta el momento la capacidad de trabajo de las máquinas se centra en tareas repetitivas y pre-programadas, lo que nos deja un ámbito de actuación donde los humanos somos muy buenos, el ámbito de las habilidades blandas (de las que ya hablé en mi artículo anterior). Según un estudio de McKinsey (2017), tanto en Europa como en Estados Unidos, se requieren ya trabajadores con conocimientos tecnológicos más amplios y con mayores habilidades sociales y emocionales.

De esta manera el trabajo que realizaremos las personas será menos rutinario y orientado hacia nuestra capacidad de pensar, de innovar, nuestro juicio crítico y se centrará en:

  • las personas, los equipos multiculturales y su capacidad de compartir talento y desarrollar un trabajo colaborativo y creativo.
  • los resultados a los problemas complejos y no a las tareas que hay que ejecutar para su resolución.
  • el diseño de nuevas formas de aportar valor a las empresas y a nuestras vidas a través de las tecnologías, la innovación tecnológica corre a cuenta de las personas que dominan las tecnologías.
  • el desarrollo del aprendizaje continuo de las personas a través de la experiencia y nuestra habilidad para proyectar esta experiencia en resultados en tiempo real.

Y así las cosas, ya están surgiendo empleos emergentes en áreas como: la salud y el cuidado de las personas, las tecnologías de la información y las comunicaciones, las energías renovables y el cuidado del medioambiente, la formación continua, etc. en las que aparte de la cualificación técnica, se está priorizando la contratación de personas con:

  • capacidad analítica y de resolución de problemas,
  • que sean empáticas y con habilidades para trabajar en equipos multidisciplinares obteniendo resultados,
  • con la experiencia suficiente para poder traducirla en innovación directa para su ámbito de actividad.

No es de extrañar que los trabajadores nos mostremos muy preocupados por un mercado laboral de alta complejidad tecnológica y temamos que el resultado del proceso de digitalización y robotización sea de destrucción y precarización del empleo. Pero como hemos visto, no tiene porqué ser así, y tenemos que ser capaces de identificar las nuevas oportunidades profesionales que se nos presentan gracias a la digitalización.

 

 

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