Mientras dormías

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Se dice de los sueños que son tan antiguos como el mundo y que no ha habido ni hay cultura que no haya recurrido a ellos buscando respuestas, bien interpretando los mensajes ocultos de los dioses que defendían los antiguos egipcios, bien el aprovechamiento del dios hindú Vishnú, a quien sus acólitos atribuyen la creación del universo durante uno de sus largos sueños o bien en el Japón actual, donde el primer sueño de año nuevo proporciona buenos augurios. Todos son sueños. ¿Recuerdas alguno de los tuyos?

“A un niño no se le dice que las pesadillas que lo estaban atemorizando no son reales, pues los niños creen en la magia; pero sí se le asegura que ahora, en este momento, está a salvo; posteriormente se le enseña a distinguir entre estar dormido y despierto, para que así entienda que no ha de temer al mundo onírico; de esta manera, cuando vuelva a tener pesadillas, él mismo invocará la luz para desvanecerlas”, se recoge en el manual Un Curso de Milagros (UCDM), de Fundación para la Paz Interior, que traigo hoy a colación para invitarte a reflexionar a propósito de tus sueños, sobre su calidad y cantidad, acerca de las emociones que te provocan, durante y después; en definitiva: ¿Con qué sueñas?

Al soñar lo hacemos con asuntos relacionados más con el pasado que con el presente o el futuro. Desde el Coaching el tiempo pasado se propone como punto de partida en el proceso. Sin embargo, puede guardar relación con nuestras creencias, con las etiquetas que ponemos a las cosas para configurar nuestra realidad. Los sueños pueden ser también la llave que nos abra la resolución de un reto que tengamos pendiente.

 

Trabajar con los sueños

El psicólogo y parapsicólogo británico David Fontana, autor entre otros libros de Aprender a soñar, El nuevo lenguaje secreto de los sueños, o la Guía 1.000 sueños, nos propone en este último trabajar con nuestra dimensión onírica, a partir de técnicas dirigidas a evitar que nuestros sueños caigan en el olvido. Para ello propone llevar un diario de sueños en el que apuntarlos, añadiendo posteriormente la interpretación que nosotros mismos hagamos de ellos.

En la Guía de los 1.000 sueños, el autor nos propone trabajar con esas imágenes que se representan en nuestra fantasía mientras dormimos:

  1. Guarda un cuaderno y un bolígrafo junto a la almohada. Escribe en él cada mañana, al despertarte.
  2. Procura hacer el menor número de movimientos físicos posibles, ya que incluso el mero hecho de darte la vuelta puede hacerte olvidar los sueños.
  3. Evita dejar la escritura para más tarde, pues hasta los sueños más vívidos pueden disiparse rápidamente.
  4. En tu diario de sueños puedes dedicar las páginas de la izquierda para describir los sueños, mientras las de la derecha las destinas a su interpretación.
  5. Pon fecha en cada sueño y asegúrate que los describes con todo lujo de detalles (aquellos que recuerdes).
  6. Si tienes habilidad para el dibujo, cuenta tu sueño mediante una imagen que lo describa.
  7. En el apartado de interpretaciones, crea tus propias preguntas: ¿Para qué sueño con este tema ahora? ¿Cuál puede ser el significado? ¿Qué me está diciendo el sueño? ¿cómo me lo dice?
  8. Puedes entrenar tus sueños, estimulándolos a partir de la meditación, que permite a la mente liberarse de las preocupaciones inmediatas; estableciendo un ambiente relajante en tu dormitorio (fuera pantallas, de cualquier tipo, así como elementos relacionados con la actividad laboral). También se puede entrenar mediante ejercicios de visualización: “Prueba a observar, sin pestañear, un objeto o una escena; cierra los ojos, pero conserva la imagen en tu mente”, dice David Fontana en la Guía 1.000 sueños; “Obsérvala mientras permanece en tu imaginación”; “Entrenando nuestro subconsciente de esta manera, le ayudamos a soñar sobre temas e imágenes particulares”.
  9. A medida que lo entrenes, aprenderás a distinguir los sueños psicológicamente relevantes de los que no lo son.
  10. La interpretación de lo que sueñas puede ayudarte a conocerte mejor.

 

Con qué sueñas

“Cada uno de nuestros sueños tiene relevancia para nosotros mismos y nuestras relaciones pues, al igual que tenemos una personalidad propia en nuestra vida cotidiana, también disponemos de nuestras propias características en nuestra vida onírica”, se recoge en la Guía 1.000 sueños. “Estos temas oníricos predominantes parecen emerger de nuestras preocupaciones más comunes”.

La firma de cosmética natural Rituals hace una interpretación de los principales arquetipos que aparecen en nuestros sueños:

  • Animales: representan una conexión con tus instintos primarios.
  • Bebés: significa que deseamos un nuevo comienzo, o incluso crear una familia.
  • Una playa: simboliza un encuentro entre dos estados mentales.
  • Bosque: salud y energía vital.
  • Ser perseguido: nos sentimos amenazados.
  • Edificio o casa: representa la búsqueda de la sensación de seguridad.
  • Desván vacío: intuimos que se avecinan retos complicados.
  • Caídas: son síntoma de que nos sentimos agobiados o con ansiedad.
  • Volar: es el sinónimo onírico de la esperanza, la libertad, de las posibilidades infinitas.
  • Perder los dientes: implica la pérdida del control, la impotencia que sentimos y también ansiedad generalizada.
  • Caída del pelo: temor a perder vitalidad, confianza o autoestima.
  • Habitación secreta: representa un potencial oculto.
  • Araña: es símbolo del poder femenino o de la creatividad.
  • Protagonista en una película: implica tener una visión más completa de tu vida.
  • Viajar: significa cambios en tu vida, progreso o un deseo de cambiar o de escapar.
  • Ser un superhéroe: sensación de que nada se interpone en tu camino.
  • Agua: una piscina en calma significa paz interior; un fuerte oleaje implica desasosiego.

Te propongo que tengas en cuenta algo más: tras una pesadilla o un sueño en el que sufrimos nos despertamos con una sensación de malestar generalizado, e incluso con una leve ansiedad. Para contrarrestar dicha emocionalidad, desde el Coaching te invito a que la confrontes; para ello te propongo que evites el juicio sobre lo que recuerdes de tu sueño.

Respira profundamente varias veces; trata de averiguar qué hay detrás de ese sueño y de esas sensaciones. Puedes preguntarte el para qué de ese significado y en qué aspectos te puede ayudar. Si por el contrario durante la última noche has soñado algo positivo, te invito a que disfrutes de tu bienestar y a que aproveches esa energía para alimentar tus motivaciones.

¡Felices Sueños Positivos! ¡Feliz Coaching!

 

 

 

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