¿Sabes ser líder?

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¿Cómo es tu forma de liderazgo? ¿Sabes ser jefa desde lejos? ¿Qué tal te comunicas con tu equipo cuando no es cara a cara? Y en casa, ¿qué tal trasladas tu rol de autoridad a tus hijos, incluso a tu mascota? ¿Sabes mandar de manera colaborativa y empática?

La situación post cuarentena nos ha dejado formas de vivir, de relacionarnos y de trabajar nuevas. Es justo en lo relativo a este último concepto, el teletrabajo, cómo se puede entrenar el nuevo liderazgo. Ser un buen líder implica, según algunos expertos de la Fundación Vivo Sano (FVS), reforzar una autoestima elevada, “con un diálogo interior constructivo y motivante, dándose valor como ser humano único e irrepetible, con independencia de su pasado y de lo que ha logrado”.

Este primer paso como líder es válido tanto en lo personal como en lo profesional, si bien, tal y como explica Nuria Carrasco, coach y directora Académica del Centro de Estudios del Coaching (CEC), “se ha producido un impacto en nuestra manera de entender la actividad laboral, ya que venimos de un trabajo de presencia, y de esa manera se nos ha medido desde hace tiempo, a otro por objetivos, por resultados, con un funcionamiento más responsable y flexible”; “Esta forma de trabajar requiere hacerlo desde la confianza en el equipo, generando responsabilidad, compromiso, inspiración y empoderamiento de las personas, algo que facilita la distancia”.

 

Retos del nuevo jefe

Desde el Coaching, cuando hablamos de liderazgo se parte de una autoestima fortalecida, para lo que es importante el autoconocimiento personal, esto es, preguntarnos:

  1. ¿Quién soy yo? Te invito a que te definas con ternura y sentido positivo.
  2. ¿Cuáles son mis fortalezas? ¿Cuáles son mis habilidades? Te propongo que anotes en qué eres hábil, qué se te da mejor hacer.
  3. ¿Qué valores son fundamentales para mí? Puedes escribir en tu Diario Coaching qué aspectos son relevantes en tu ética propia.
  4. ¿Cuáles son mis creencias? ¿Qué creencias me limitan? ¿Cuáles me hacen crecer? Te invito a que escribas en qué crees, seleccionando posteriormente cuáles de esas creencias te ayudan y cuáles te frenan en tu objetivo. Se trataría de sustituir estas últimas por las primeras.
  5. ¿Cómo confronto mis emociones? Te propongo que anotes en una columna todas las emociones que sientes más a menudo. Reflexiona a propósito de lo que sientes, piensas y cómo actúas.
  6. ¿Evito los juicios hacia los demás y hacia mí misma? Desde el Coaching te incito a que evites los juicios hacia ti misma; tal entrenamiento te ayudará a seguir la misma conducta con los demás.
  7. ¿Cómo es mi diálogo interior? ¿Qué cosas me digo? Te propongo a que, cada vez que inicies una conversación contigo mismo, pares un momento y seas consciente de cómo lo estás haciendo. Te invito a que emplees un lenguaje asertivo y empático también contigo.

Dice Nuria Carrasco que aspectos tales como la conexión con las personas del equipo, la forma de dar los mensajes, la información, practicar la escucha activa, generar un acuerdo entre los miembros del equipo, entrenar la confianza y pedir retroalimentación o feed back, para conocer lo que opinan los demás y exponer su propia opinión, son tareas clave en el líder. Este “ha de poner mucho foco en cómo va a conectar con las personas de su equipo en remoto, promoviendo la cercanía, aunque no sea física”; Para ello requiere “desarrollar la capacidad de empatía, que se muestre también él vulnerable. En este sentido, ha de ser valiente a la hora de mostrar emociones y abrirse al equipo, lo que significará cercanía”.

Esta experta resalta la importancia de conocer al equipo lo que, llevado al terreno familiar y personal vendría a traducirse en los siguientes aspectos:

  • Procurar la conexión personal. La herramienta de la escucha activa puede servir de gran ayuda.
  • Preparar, reflexionar y hacer una selección sobre lo que va a contar y cómo, pues todo ello va a afectar a la comunicación con los demás. La herramienta del lenguaje asertivo puede ser interesante.
  • Atención al lenguaje no verbal: gestos, miradas, tono de voz, silencios, inclinación de la cabeza y postura. “El líder debe verificar qué emoción hay detrás, escuchar lo que está más allá de las palabras y que puede emerger”, dice Nuria Carrasco.
  • Confianza hacia el equipo; “proviene de que el líder está al servicio de las necesidades del resto; se trata de hacer que hagan, es decir, facilita que hagan, acompaña que hagan, aunque la responsabilidad está en el equipo, en el colaborador” explica Carrasco.
  • Reconocimiento y agradecimiento; “Han de aplicarse más a menudo, muchas veces mediante un whatsApp, un mensaje corto, para construir esa confianza, aprovechando cada ocasión, algo fluido”.

¡Feliz Liderazgo! ¡Feliz Coaching!

 

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