Desenvolviendo la Navidad

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¿Qué es lo que deseas esta Navidad? ¿Cómo te gustaría pasar estas fiestas? Aunque los manuales de felicidad no existen, lo recomendable es que cada cual se apunte a aquello que le permita disfrutar y sentirse en paz. Desde el Coaching y, como en un juego de sumas y restas, os invito a reflexionar acerca de las elecciones que hacemos cada día: ¿qué escoges cada mañana, aquello que te da bienestar? ¿prefieres tener razón o ser feliz? ¿juzgas o practicas la empatía y la compasión inteligente? ¿con qué te quedas?

Quizá sean muchas preguntas; no obstante, la primera y más simple es ¿para qué? A la que se pueden añadir diversos sintagmas: ¿para qué celebro la Navidad? ¿Adorno la casa? ¿Me reúno con mis seres queridos? ¿Pienso en regalar? ¿Quedo con amigos? ¿Compro participaciones de lotería? ¿Escucho villancicos? ¿Cuento la magia de Papá Nöel y/o de los Reyes Magos a los peques de la casa? Y así hasta el infinito y más allá, que diría Buzz Lightyear, el inolvidable personaje de acción de Toy Story.

Esos “para qué” son los que posiblemente nos den la respuesta, la que sea, a cada uno; porque en el fondo puede haber mucho; por ejemplo, ilusión (porque hay gente estupenda, porque las personas solemos sacar lo mejor de nosotros en cuanto encontramos la motivación precisa o porque los Reyes hayan decidido traernos el regalito deseado ¿por qué no?) También compartición (compartir con los demás nos produce bienestar emocional, lo que se traduce en un adecuado equilibrio psicológico y hasta bioquímico), confianza (la damos y la recibimos; confiamos en que todo irá bien y, si no, alguien lo hará posible), amistad (la que tenemos y la que conseguimos; la que cuidamos y hacemos fortalecer), cariño (de ida y de vuelta: nos ayuda en los mejores y en los peores momentos de nuestra vida), asombro (capacidad destacada en los niños y latente en los adultos que no han abandonado del todo su infancia) que retroalimenta la ilusión y carga las pilas a la alegría habilidad que es más una actitud que una aptitud, aunque los expertos la relacionan con un neurotransmisor llamado serotonina. Es contagiosa y se entrena ¿cómo? Te invito a quedarte con la mejor versión de los demás, a evitar el juicio especialmente el que te haces a ti mismo y acompañarlo con buen humor, la estrella de la función.

Os invito a que practiquéis algunas o todas estas habilidades, empezando por vosotros mismos; quizá lo demás venga solo. Feliz Navidad, Feliz Coaching

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