Lo que proyecto

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¿Te has sentido intimidada por el trato que te ha dado otra persona? ¿Crees que tus amigos se dirigen a ti de forma irrespetuosa? ¿Piensas que es cierto algo que te dijo una vez tu jefe a propósito de tu forma de trabajar? ¿Tu pareja te hace sentir como si no valieras para cocinar? ¿Te ofendes a menudo por lo que te comenta una persona en concreto? ¿Sabes qué son las proyecciones mentales? ¿Conoces su poder para cambiar lo que atraes en los demás?

Dice la experta en Coaching Consciente, Irina de la Flor que “una proyección mental es algo que ocurre dentro y vemos fuera”. Algo así explica que en una escena histórica como la del descubrimiento de América sus pobladores, al ver a los hombres que desembarcaban, algunos de ellos a caballo, creyeron que se trataba de centauros. “La mente inventa cuando hay algo que desconoce”, dice la coach al frente del proyecto Lo mejor de mí, en la Fundación Vivo Sano (FVS); “proyecta lo que ha experimentado dentro para darle sentido a lo que está ocurriendo, pues nunca antes lo había probado; a veces esto nos confunde”.

Nuestra mente tiende a proyectar las experiencias propias, por lo que ante la vivencia de otra persona que es desconocida para nosotros, proyectaremos nuestra propia experiencia; “Cuanto más alto sea nuestro nivel de consciencia, mejor conseguiremos que la intuición fluctúe, aportándonos esa información que queremos”, dice Irina de la Flor; “Cuanto más bajo sea nuestro nivel de consciencia, más trabajaremos desde el miedo, desde la protección para tener esa sensación de seguridad, sea real o no”.

Cómo actuar

Supongamos que la relación con mi jefe es humillante para mí, pues su trato es malo e incluso se dirige a mí con insultos. Según Irina de la Flor, “la proyección mental puede trabajar desde dentro de mí o desde fuera, la otra persona”. Desde el Coaching os invito a haceros varias preguntas:

  1. ¿Qué está haciendo esa persona tratándome mal?
  2. ¿Cuál intuyo que puede ser su identificación?
  3. ¿Qué estoy proyectando para atraer ese patrón?
  4. ¿Cómo puedo actuar ante dicha proyección, desde mí?

Es importante darse cuenta de que tanto los insultos como el maltrato implican una falta de respeto a los otros, de forma que la persona que lo hace probablemente habrá sufrido en sus carnes un trato similar, por lo que ha generado esa herramienta de comunicación para expresar algo que está muy presente entre sus emociones: el dolor. “Se ha identificado con esa emoción, puesto que previamente la ha sufrido”, dice Irina de la Flor, que propone que “lo primero que nos debe suscitar es compasión, puesto que una persona no maltrata si está bien, si no siente dolor”. De la Flor nos invita a dar los siguientes pasos:

  1. Tomar distancia. Es preciso tomar distancia, para lo cual he de ver qué hay en el otro lado. “Lo primero es respirar y enviar compasión con amor”, dice Irina de la Flor; “Puedo mantenerme a distancia cuando padezco con esa persona ese mismo dolor; también observo por qué me llega, por qué me rechina”.
  2. Ser conscientes de lo que vivimos, pues casi todo lo que ocurre es una proyección de lo que nos pasa dentro. “Si me cambio de casa y llego a un barrio que considero muy malo, el universo materializa la energía que genero, ya que co-creamos nuestra realidad”, dice esta experta en Coaching Consciente; “En función de nuestra desviación vamos obteniendo el resultado”.
  3. Contenidos inconscientes de nuestra mente. Ante un conflicto, he de ver lo que estoy proyectando de mí mismo, también lo que proyecta el otro, “ser consciente de la ignorancia del otro, pero no la gestiono, lo hago con mi ignorancia y presto especial atención a las creencias limitantes que echan leña al conflicto”.
  4. Comprobar las proyecciones propias. Existen dos tipos de proyecciones inconscientes: pasiva y activa. La proyección inconsciente mental pasiva se produce si cuando me insultan me ofendo porque creo que es así. “Si me afecta, hay una parte de mí que cree en eso que me están diciendo, aunque dicha ofensa se ha creado antes”, dice Irina de la Flor, que propone: “Si lo que me dicen es verdad, he de recapacitar a propósito de ello, pero si lo que me dicen no lo es, no he de ofenderme, pues no es cierto”. La proyección inconsciente mental activa opera “generando una energía que llama al universo a materializar” dice la coach; “si tengo miedo a que me vayan a decir algo, estoy proyectando activamente”; “programo la mente y materializo una creencia limitante, esto es, creo que no voy a ser capaz de entenderme con la otra persona, que me saldrá mal y es eso lo que consigo“.
  5. Desidentificación. Si sabemos que hay dolor fuera podemos desidentificarnos de ello; si reacciono insultando porque me lo tomo por lo personal, estoy dentro del teatro de la emoción. “Cada vez que hay un conflicto y que lo siento, hay una parte de mi ser que está proyectando en el otro ese dolor, y viceversa”, dice Irina de la Flor, de FVS; “Las proyecciones es preciso matizarlas, observarlas, pues la mente muchas veces simplifica, se mete en el teatro de la vida en lugar de desidentificarnos del dolor”. Y nos propone: “lo ideal es ver lo que ocurre fuera y cuando comprendamos y compadezcamos ese dolor del otro, generaremos ese espacio que nos permita crear una distancia con nuestro dolor”.

Desde el Coaching os propongo observar que en el terreno de las proyecciones mentales hay numerosos aspectos que parten de nosotros mismos.

¡Feliz Desidentificación! ¡Feliz Coaching!

 

 

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