Cómo mejorar el ánimo

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¿Te cuesta levantarte cada mañana? ¿Crees que poco o nada puede cambiar en tu entorno? ¿Es que las cosas no salen como a ti te gustaría? ¿Te muestras triste y desilusionado ante posibles retos que ni siquiera te apetece formular?

Desde el Coaching te invito a encontrar una salida; si tú lo deseas, claro. El estado de ánimo, te lo habrán dicho y lo habrás leído, depende de varios factores: desde lo meramente fisiológico y médico hasta lo psicológico, pasando por lo emocional. Y es en este último aspecto donde como coach te puedo acompañar.

Hay un término que puede llegar a ser fuente de tristezas y decepciones: la expectativa, entendida como esperanza de conseguir algo, o también como la posibilidad razonable de que algo suceda. Aunque en ocasiones se convierte en “estar a la expectativa”, que es cuando no tomamos decisiones, cuando no actuamos hasta ver primero qué sucede. Es decir, todo puede ocurrir, sin embargo y desde el Coaching es preciso contar con un plan de acción, cuya traducción no es otra que la de ponerse en movimiento a partir de un objetivo.

Cuando nos creamos expectativas basándonos en lo que suponemos que harán los otros, es posible que aquéllas no se cumplan, ya que las otras personas no están en nuestra cabeza, por lo que no actuarán tal y como nosotros predecimos. Ante tal respuesta puede sobrevenirnos el desánimo, la desilusión y la tristeza, pues si “nada sale como yo quiero…”

En este punto te invito a detenerte y a reflexionar a propósito de qué es lo que realmente deseas, para así formular un objetivo, un reto. Éste puede estar referido a situaciones que nos ocurren y que no podemos cambiar, que van desde ese negocio pendiente de conseguir que se malogra, hasta el hecho de que amanezca un día lluvioso, pasando porque un amigo no atienda nuestra llamada o que los nietos no nos visiten. Para todo ello hay una pregunta cuya respuesta nos ayudará con el objetivo: ¿qué puedo hacer yo frente a esta situación?

Sabemos que los demás son como son, tal cual, y muchas veces por eso los queremos tanto, ¿verdad? Así que, ¿qué podemos pensar para que la situación no nos haga daño? Se trata de un truco para cambiar la perspectiva, para dar un nuevo enfoque a la situación y convertirla en favorable para nosotros.

Cuando tengas tu objetivo, lo siguiente en Coaching es preguntarse qué es lo que te impide conseguirlo y qué vas a hacer para lograrlo. Es un entrenamiento, en el que serás tanto más ágil cuanto más lo practiques. Una sugerencia: en ésta, como en muchas otras ocasiones, el sentido del humor es una herramienta poderosa. Y si no encuentras en ese momento motivos para esbozar siquiera una sonrisa, puedes acudir al recurso de una queridísima amiga que ambas practicamos desde la adolescencia. Consiste en ponerte solo, frente a un espejo y empezar a reír a carcajadas. Al principio puedes sentirte raro, pero nuestro yo del espejo llega a ser muy contagioso… No sabrás a lo mejor por qué te ríes pero, ¿acaso importa? Date cuenta, cuando hayas terminado, de cómo te sientes y, si te apetece, intenta poner un nombre a esa sensación. Será lo que te llevas de ese proceso, tu propio proceso de mejora de ánimo. ¡¡¡Enhorabuena, coachee!!!

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