Aprendo a quererme

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¿Crees que vales? ¿Y que puedes? ¿Sientes que tienes más valor que otros? ¿O piensas que no alcanzas a ser tan bueno como los demás? ¿Mereces más o menos que otras personas? ¿Cómo mides tu valía? En definitiva, ¿cómo vas de autoestima?

“La autoestima es importante, lo ha sido desde siempre, pero no lo sabíamos”, dice Natalia Sanchidrián, fundadora de Flying High & The Company Code; “La crisis actual de la autoestima nos condiciona para muchas cosas, por ejemplo, para la valoración de nosotros mismos, acerca de lo que pensamos, de lo que creemos, hasta dónde podemos llegar y lo que podemos hacer”. “Una buena valoración de nosotros mismos se proyectará hacia afuera, de modo que los demás nos la ponderarán así”.

Esta experta en Inteligencia Emocional y Autoconocimiento nos dice, a propósito del concepto de autoestima: “Algunos piensan que tiene que ver con nuestras cualidades o nuestro físico, pero en realidad está relacionado con el nivel de autoexigencia; por ejemplo, el caso de determinadas personas que, por muy delgadas que estén, no se encontrarán a gusto hasta no tener una talla aún menor”.

Dice Sanchidrián que contar con buena autoestima “significa que entendemos que el cariño que queremos recibir es el que daremos hacia afuera, ya que es respeto por una misma y hacia los demás”; “Lo normal es que con una buena valoración no permitas el bulling, la toxicidad familiar o el maltrato de una pareja, si bien se construye poco a poco, pues hace años estas cosas no se enseñaban, mientras que actualmente se les está dando el valor que tienen”.

 

Cuidar la autoestima

“Es vital para el ser humano la buena autoestima” dice Natalia Sanchidrián, “que sea estable y sana, en el sentido de que la valoración positiva de uno mismo, independientemente de las desviaciones hacia arriba y abajo, nos ayuda a desarrollarnos y a enfocar la vida de forma positiva”.

Ya sabemos entonces que contar con un buen concepto de uno mismo es relevante y la pregunta siguiente es cómo lo logramos: “Conocernos es una de las maneras de mejorar la autoestima; en este sentido, cada cual tiene sus propias capacidades y la realidad es la realidad, cada uno con sus riquezas”, dice esta experta en IE; “Tenemos que conocer e identificar nuestras emociones, lo mismo con nuestras creencias, que si son limitantes es preciso transformar”.

Para ello existen diversas herramientas de autoconocimiento y también conductas como “ser compasivos con una misma, mirar a tu propia niña pequeña, ser comprensiva”. “En mis programas de autoconocimiento se distingue entre observación y valoración: en lugar de evaluarme cada dos por tres, me observo sin juzgar, sin críticas”. De esta manera, según Sanchidrián, “nos encontrarnos con nosotros mismos, con nuestro niño interior”.

Patricia Castaño, educadora de Familias y experta en Disciplina Positiva, propone tres estrategias para entrenar la autoestima, al mismo tiempo que servimos de modelo a nuestros hijos:

  1. Quererte, escucharte y observarte; a veces nos volcamos y complacemos a los demás antes que a nosotros mismos. Así ni nos queremos, ni nos observamos, ni nos escuchamos. La crianza respetuosa implica educar sin automatismos, mediante la disciplina positiva, centrándonos en nosotros mismos. El reto está en conseguir el equilibrio entre ese cuidado a nuestros hijos y a nosotras mismas. Leer un libro, salir con mis amigos o practicar deporte son deseos y cuidados para una misma. No consiste en hacer lo que los demás te dicen que debes hacer, pues no disfrutarás, ni será autocuidado. Podemos pensar “no quiero ser egoísta” y entonces nos juzgamos por nuestras creencias, por antiguos patrones de nuestra infancia, arquetipos de la sociedad en que vivimos o por los roles sociales; de ahí que tenga que ser un proceso personal.
  2. Dedicarte un tiempo para ti. Al hacerlo, la paciencia aumenta, el estrés se reduce, nos podemos dar cuenta de qué nos pasa (el mismo comportamiento del niño puede sacarnos de quicio en un momento y hacernos gracia en otro, pues depende de que nos dediquemos tiempo).

Toma de consciencia para identificar desde dónde viene este comportamiento automático: de nuestra mochila, del exterior que nos dice que tendríamos que ser o estar, de otras personas; en este sentido, ver a qué damos prioridad, cuánto tiempo nos dedicamos a nosotras.

  1. Permitirte ser como quieras ser. Es algo que sólo vas a saber tú. Tiene que ver contigo, dejando juicios y dejándote ser, observa qué sientes, qué cambios ves en tí y en tus hijos. Si te sigue chirriando, ver desde dónde viene. Sin prisas, mediante la repetición, con constancia, perseverancia y coherencia (alinear lo que sientes, piensas, dices y haces). Permitirte ser como quieres ser sin valoraciones externas, sin exigencias, sin perfección, sin prisas, con amor, con ternura, con compasión hacia una misma; es el conocerte para conocerlos. Pero póntelo fácil, un reto realista y conseguible. La respuesta está en nosotros. Si piensas una cosa, sientes otra y haces lo que te dicen, tus hijos perciben que no hay coherencia.

De esta manera, según Patricia Castaño, “cambia el patrón transgeneracional, la cadena de custodia repetitiva y destructiva de generaciones anteriores, ya que las siete generaciones anteriores influyen en la nuestra y la que vivimos afectará a otras siete posteriores”; “de repente nuestro hijo aprende cosas nuevas y distintas, pues ellos aprenden que tienen su propio camino, mejor sin proyecciones por nuestra parte”; por ello, “cuantas más herramientas tengan, mejor podrán cumplir con sus respectivos caminos”.

 

Entrenar otras creencias

La coach Irina de la Flor, de Fundación Vivo Sano, vincula los retos de la autoestima a los obstáculos internos, alojados en algunas de nuestras creencias inconscientes y que son el origen del dolor y de los bloqueos; tales certezas están relacionadas con asertos del tipo:

  1. Yo no valgo.
  2. Yo tengo miedo a algo o a todo.
  3. Yo no merezco.
  4. Yo siento que no puedo.
  5. Yo puedo más que otros.
  6. Yo valgo más que otros.
  7. Yo merezco más que otros.
  8. Yo tengo el corazón bloqueado, no puedo dar amor. Me da miedo.

Frente a estas afirmaciones u otras similares, esta experta en Coaching Consciente nos invita a “observar cuál es la verdad detrás de esos obstáculos a identificarla para ver qué hay detrás de esa primera verdad, pues tiene que ver con el dolor”; Irina de la Flor nos propone entonces “despertar el nivel de supraconsciencia, para ir más allá de lo superficial, pues los obstáculos internos se referencian a dolores que tienen que ver con la valía, el poder y los merecimientos”.

Quizá en este punto sea positivo “ver dónde nos encontramos, pues si estamos muy perdidos es importante pedir ayuda, ya que a veces cuesta mucho salir solos”, dice Natalia Sanchidrián. A ella nos unimos en su invitación y, desde el Coaching, os proponemos buscar el apoyo y acompañamiento de una coach profesional. Sin ir más lejos, aquí estoy, para ti.

¡Feliz Autoestima! ¡Feliz Coaching!

 

 

 

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