¿A qué tienes miedo?

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Miedo a la enfermedad. Temor a perder el trabajo. Pavor ante la epidemia. Aprensión al entrar en un hospital. Angustia ante una nueva situación de peligro, real o imaginario. Recelo por una tos o un estornudo. ¿Tienes miedo? Se trata de una emoción adaptativa, que nos ayuda a preservarnos y a mantenernos a salvo. Sin embargo, cuando la intensidad de lo que sentimos nos desborda, puede afectarnos provocándonos malestar y sufrimiento excesivos. Así que te pregunto: ¿Quieres dejar de sentir miedo?

Dicen los expertos que aquella emoción con la que peor nos llevamos es justo la que hay que aprender a querer. Si es esto lo que te ocurre con la que nos ocupa, te invito a reflexionar acerca de qué te dice tu miedo. Todos lo tenemos. Quien más quien menos, la mayoría tenemos temor a algo, dependiendo de la etapa de nuestra vida y de la situación emocional en la que nos encontremos. No obstante y como apunta el aforismo, “no es más valiente aquel que no tiene miedo, sino quien lo confronta, aquel que lo supera”.

¿Qué nos pasa cuando tenemos miedo? Sufrimos, a veces mucho. Nos da inseguridad, nos hace sentir vulnerables y creer que no hay salida, por lo que en ocasiones nos acerca a la desesperación. Desde el Coaching la pregunta es: ¿Qué puede hacer uno mismo para confrontarlo? Es importante sentirlo y reconocerlo, saber que sentimos miedo, permitírnoslo. En segundo lugar, te invito a que identifiques el origen de tal temor. Conviene que reflexiones a propósito de si se trata de algo que has generado tú mismo o si por el contrario han sido estímulos externos los que te han llevado a esa situación. Es más, quizá se hayan producido ambas situaciones.

Una vez identificado el principio de esa emoción, es hora de confrontarla: ¿Qué te dice tu miedo? Desde el Coaching la gestión de esta emoción tan poderosa parte de la confrontación, para lo cual es conveniente realizar un ejercicio previo de visualización, en el que dotamos de personalidad, ponemos nombre y apellidos al miedo. ¿A qué tenemos miedo? ¿Qué es lo que nos inhabilita para hacer lo que deseamos? En este punto os invito a ser muy sinceros con vosotros, localizando y definiendo cómo es ese malestar que sentís y qué es lo que hay detrás. La visualización implica la personificación del miedo, convirtiéndolo en una figura con rasgos que nos permita identificarlo con mayor facilidad. En este punto, la libertad de nuestra imaginación es la que crea el personaje.

Una vez personificado, con forma, el siguiente paso consiste en situarlo sentado enfrente de nosotros. Para ello puedes crear la escena colocando dos sillas enfrentadas, en una de las cuales te sentarás tú. Mira ahora al miedo, fíjate bien en su tamaño, rasgos y postura. Es el momento de hacerle preguntas:

  1. ¿Quién eres?
  2. ¿De dónde vienes?
  3. ¿Para qué estás aquí?
  4. ¿Qué quieres de mí?
  5. ¿Qué puedo hacer por ti?
  6. ¿Qué quieres que te dé?
  7. ¿Cómo me vas a ayudar?

 

Las respuestas que nos dé nuestro personaje nos servirán para desenvolver la emoción, a la que iremos desposeyendo de ese poder que creemos total. Como casi todo en Coaching, cuanto más entrenemos más fácil nos será conocer a nuestro miedo, negociando cada vez las condiciones de ese “contrato” emocional. Esta herramienta puede sernos útil no únicamente para el miedo, sino también para otras tan poderosas como la ira o la tristeza.

Una vez confrontado, negociadas las condiciones con nuestro miedo, ha llegado el momento de quererlo, ¿verdad? El enlace para ello nos lo dan las respuestas a preguntas como las anteriores, haciéndonos ver el papel que esta emoción tiene en nuestra vida. Como en otras ocasiones, ya sabes que cuanto más se entrene más resultados obtendremos, si bien os invito a una última acción: eludir y respetar. Mientras sientas miedo, elude a aquellas personas alarmistas, que te produzcan desasosiego con sus comentarios, los cuales pueden ser muy tóxicos para ti en tales momentos. Por lo que se refiere al respeto, conviene que recordemos que, en lo tocante al miedo, nadie es mejor o peor por no tenerlo, o por sentirlo, respectivamente.

¡Feliz Valentía! ¡Feliz Coaching!

1 Comentario

  1. Increíble artículo! Realmente lo disfruté y me recordó porque me apasiona el sistema iCoach de 16 pasos que me permitió seguir…. En realidad, hace tiempo me sentía perdido, pero este tipo de artículos me ayudaron a descubrir cómo ser un mejor coach y vivir el estilo de vida que deseaba. Para los que también se sientan perdidos, pueden ver el entrenamiento aquí, espero que ayude a alguien >> https://hotm.art/qI5gXLDa

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