¿A qué dedica el tiempo libre?

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Llega un día en el que la siguiente jornada ya no es laboral y no porque sea festivo. Han pasado los años y se alcanza el estatus de jubilado. Pero no se trata sólo de decir adiós al trabajo de todos los días, ya que lo que se produce es un cambio de escenario a todos los niveles.

En esta etapa hay más tiempo libre y quizá sea el momento en el que te vuelvas hacia tu compañero o esposa y pienses “y ahora, qué” Desde el Coaching te invito a descubrir a tu pareja tras la jubilación, sea la de ambos o la de uno de los dos.

A lo largo de estos años de convivencia habréis compartido mucho, o quizá no tanto, pero la evolución de ambos no ha sido igual, ni siquiera parecida y, por supuesto, a distinta velocidad. Seguís siendo los mismos, pero vuestras conductas ya no lo son y posiblemente hayan mejorado; en cualquier caso, este proceso de pioneros al que os hago partícipes, si así lo queréis, se denomina descubrir al otro.

 

Se puede entrenar

Algo que os puede ayudar es partir del ahora, del presente. Como si acabarais de conoceros, o de empezar la relación; no obstante, iniciáis el trayecto con ventaja, pues ambos tenéis confianza, intimidad, respeto y cariño hacia el otro en mayor o menor grado (a veces hay que buscar en uno mismo, ¿recuerdas?)

Otra ventaja: se puede entrenar. Sabemos que la confianza se gana; pues bien: ¿qué tal si empezáis por detalles pequeños? Por ejemplo, permitiendo a tu pareja que desempeñe una función en la que no se haya prodigado mucho; quizá organizar el siguiente viaje juntos, o elaborar una deliciosa cena, aunque no tenga el punto justo de sal…

La intimidad parte del respeto y este último comienza en uno mismo. Matices como la delicadeza y la sensibilidad suman puntos, pero es la escucha activa lo que nos permite conocer y reconocer al otro. Es decir, escuchar desde la comprensión, evitando juzgar. Poco a poco, que no hay ninguna prisa.

 

Abrir espacio

En este punto, dejar espacio a la otra persona nos permite mantener las dosis justas de intimidad y respeto en la pareja. Cualquiera de los dos puede descubrir su pasión oculta hacia una actividad deportiva, de formación o de voluntariado, lo cual no presupone que la otra parte tenga que sentir la misma pasión, ni siquiera interés, por tal actividad.

Sin embargo, una de las llaves en este proceso de descubrimiento es la compartición, lo que implica que uno de los miembros de la pareja explica al otro qué es lo que hace, piensa y siente al desarrollar esa nueva actividad. Y de forma recíproca, el otro miembro hace lo propio, expresando qué siente y piensa cuando ve a su pareja tan entusiasmado. Se trata de compartir.

El proceso de conocer al otro, ahora que han cambiado las circunstancias, implica una responsabilidad y un compromiso tanto con uno mismo como con la otra persona; es más: alcanza el mismo grado que cuando se trataba de la actividad laboral.

Contáis, eso sí, con fondo de vida en común en el que podréis encontrar vuestras propias herramientas emocionales para diseñar el trayecto. ¿Qué os parece el plan?

 

 

 

 

 

 

 

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