Relación entre angustia psicológica y demencia

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Ya se conocen diferentes estudios que confirman que la variable de género influye en la posibilidad de sufrir demencia a lo largo de la vida. Estudios que aseguran que las mujeres tienen mayor probabilidad de padecerla. De hecho, se prevé que a los 65 años de edad, uno de cada siete hombres desarrolle Alzheimer (un 14 %), mientras que la estimación para las mujeres se eleva al 20 %. Las mujeres tienen más probabilidad de padecer una demencia, entre ellas el Alzheimer. A ellos se suma otra realidad: las personas que viven con demencia son cada vez más.

Pero pocas veces se habían tenido en cuenta, además del género, otras variables como la angustia psicológica, las diferencias socioeconómicas entre sexos y el aislamiento social. Un estudio reciente se ha centrado en analizar cómo inciden el nivel educativo y las experiencias de angustia psicológica en esa mayor incidencia de las demencias entre las mujeres. La investigación, realizada por el Departamento de Salud Pública de la Universidad de Copenhague, confirmaría que esa angustia, ese sufrimiento emocional podría ser un factor de riesgo para desarrollar demencias.

Para llegar a las conclusiones, los investigadores analizaron datos de casi 7.000 daneses de unos 60 años de edad. Y comprobaron que sí había una relación entre variables de agotamiento vital (como la fatiga, la irritabilidad y la desesperanza), con un mayor riesgo de desarrollar alzhéimer con el paso de los años. Concretamente, se estableció que por cada síntoma de agotamiento vital los participantes incrementaban esa probabilidad en un 2 %. Los participantes que refirieron entre cinco y nueve síntomas tuvieron un 25% más riesgo de demencia que aquellos sin síntomas, y los que reconocieron tener entre 10 y 17 síntomas tenían un 40% más riesgo de demencia en comparación con los asintomáticos.

Recordemos que el estrés puede llevar, debido al incremento en la producción de cortisol, a sufrir alteraciones cardiovasculares, pueden constituir el mecanismo que relaciona la angustia con ese mayor riesgo de padecer demencia. De ahí que estos investigadores prestaran una especial atención a de qué modo vivir un malestar emocional y psicológico prolongado en la edad media de la vida, podría incitar a la aparición de demencias en un futuro. Aunque -señalan- no hay que olvidar que es posible que las enfermedades neurodegenerativas se manifiesten en sus primeros estadios con trastornos psicológicos.

 

 

 

 

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