Problemas sexuales más comunes a partir de los 50 años

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El 80 % de la población sufriremos de dolor de espalda en algún momento de nuestra vida según el estudio EPISER de la Sociedad Española de Reumatología (SER). Por lo tanto, a medida que cumplimos años aumentan las posibilidades de padecer este dolor que sumado a otras dificultades, también propias del paso del tiempo, hace que muchas personas reduzcan al mínimo la actividad sexual e incluso que la supriman. La realidad es que las relaciones sexuales no tienen por qué afectar negativamente a la espalda.

Si tenemos un dolor de espalda que afecta a nuestras relaciones, el primer paso es hablar con nuestra pareja para que sea consciente del problema y buscar juntos la manera de que el acto sexual se desarrolle sin dolor o con las mínimas molestias. Este puede deberse desde a una causa leve que puede desaparecer con medicación o masajes a, por el contrario, requerir someternos a una cirugía de espalda.

Aunque cada persona es diferente de las demás, es normal que el deseo sexual se vaya reduciendo a partir de los 50 años. La aparición de la menopausia o las disfunciones eréctiles afectan al deseo sexual. Si a esto le añadimos que un dolor fuerte es también inhibidor de la lívido, si sufrimos dolor de espalda necesitamos consultar con un especialista para atajarlo lo antes posible.

A la hora de realizar el acto sexual debemos tener en cuenta que es un ejercicio físico en el que la espalda es una parte importante y que como cualquier otro ejercicio tenemos que adaptarlo a nuestra edad y circunstancias. A partir de los 50 años los huesos y articulaciones están más gastados por lo que es imprescindible hacer un calentamiento previo para minimizar el riesgo de lesiones. Se debe iniciar la práctica lentamente y buscar el apoyo de manos, brazos y piernas para que la espalda sea menos vulnerable a movimientos bruscos y adoptar la postura que nos resulte más cómoda.

Cuando existe algún tipo de lesión en la columna, si se trata de lesiones discales por degeneración, por la aparición de una hernia, lumbalgia o ciática respectivamente, el dolor se manifiesta en posturas de flexión, por lo que nos será más favorable utilizar posturas como la del misionero que favorece la extensión de la columna. Si, por el contrario, tenemos una estenosis del canal lumbar, frecuente con el paso del tiempo, son más recomendable las posiciones en flexión.

espaldaSi el problema de espalda nos ha llevado a someternos a una cirugía de columna, esto tampoco implica abstinencia sexual, pero es conveniente posponer el coito un mes desde la fecha de la operación y evitar movimientos bruscos y posturas forzadas. Lo idóneo es que la pareja del paciente asuma la actividad hasta que la recuperación esté más avanzada.

También hay que tener en cuenta el tipo de intervención a la que nos hemos sometido y el tipo de prótesis y materiales quirúrgicos implantados porque estos influirán en las relaciones. Las cirugías llevadas a cabo por el abdomen mediante la técnica de ADR en la que se sustituyen los discos dañados por otros artificiales son los que mejor se adaptan a la actividad sexual porque simula el movimiento del disco sano. Por el contrario, la cirugía de fusión, que es la que se realiza de manera más habitual, inmoviliza las vértebras que se adaptan peor y acusan negativamente la flexión y extensión que suceden durante el coito.

En cualquier caso, los problemas de espalda y cumplir años no son motivo suficiente para acabar con nuestra vida sexual. Lo importante es adoptar las posturas que mejor se adaptan a nuestras circunstancias y nos permitan disfrutar del sexo.

doctor cataláDr. Ignasi Catalá, neurocirujano y subdirector del Instituto Clavel.

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