«Estamos bien si la microbiota está funcionando bien»

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La doctora Sari Arponen nos confirma que la salud general pasa por el equilibrio de la microbiota. Y así lo constata en el libro que acaba de publicar, con Alienta Editorial, ¡Es la microbiota. Idiota!, un libro con el que descubrir por qué nuestra salud depende en gran medida de los billones de micoorganismos que habitan en el cuerpo. Dolores de cabeza, hinchazón después de comer, alergias, dermatitis, exceso de peso… son algunos de los problemas que se relacionan con un desequilibrio de la microbiota. Charlamos con ella para conocer mejor cómo conseguir el equilibrio necesario para gozar de la salud adecuada. 

 

¿Qué respuesta está teniendo de los lectores ante el lanzamiento del libro?
La respuesta es muy buena. El libro está teniendo una difusión muy interesante y lo están comprando tanto profesionales de la salud como el público en general y pacientes, y todos me hacen llegar comentarios muy positivos. Los profesionales consideran que se profundiza lo suficiente como para resultarles de interés, y el público general agradece que se utilice un lenguaje que se entiende muy bien y que no es demasiado técnico.

 

Pues utilizando ese lenguaje no demasiado científico, sencillo, ¿cómo nos define la microbiota?
La microbiota es lo que antiguamente se llamaba la flora intestinal, es el conjunto de microorganismos, bacterias, virus, protozoos, hongos que están en nuestro organismo. Están en el intestino pero también están en la boca, en la piel, en múltiples partes de nuestro cuerpo, y realiza muchas funciones que hacen que mantengamos la salud cuando esa macrobiota está en equilibrio.

 

¿Qué relación existe entre ese equilibrio de la macrobiota y una salud general adecuada?
Cuando la microbiota está en equilibrio, lleva a cabo todas sus funciones de forma óptima. Es como una conversación que mantiene con nuestro sistema inmunitario, con nuestras defensas, nos protege de microorganismos malos que pueden llegar a infectarnos en un momento determinado, el intestino fabrica vitaminas y otras sustancias que nos ayudan a mantener la salud, y también forma parte de la estructura en sí, permite mantener íntegra la estructura, por ejemplo, de la barrera intestinal o de la propia piel. Cuando estamos bien es que la microbiota está funcionando bien, y cuando falla y entra en desequilibrio, es cuando pueden aparecer todo tipo de síntomas y de problemas.

 

En el libro se describen al detalle esos síntomas numerosos, pero también queda claro, y es la buena noticia, que sobre esa microbiota sí podemos actuar.
Sí, eso es lo bueno. Además es gratis (sonríe). Sé que mucha gente está interesada en los test de microbiota pero estos cuestan cientos de euros y no deberían hacerse sin la guía de un profesional sanitario y tampoco es necesario tomar productos, porque hay muchas cosas muy básicas que podemos hacer para buscar ese equilibrio. Por ejemplo, seguir una alimentación adecuada, que sea prebiótica, controlar el estrés, hacer ejercicio físico… cosas que son buenas para nosotros, para nuestras propias células pero que también son interesantes para nuestra microbiota. Pero no hay que olvidar que existen muchas puntualizaciones que hacer, hay alimentos como los aditivos, que aunque pensamos que muchos de ellos son seguros dañan la microbiota.

 

«Tarde es mañana, hoy es el día para comenzar a cambiar»

 

A esas cosas que menciona, ¿añadimos también como pilar de la salud, el descanso?
Cada vez más gente se informa sobre cómo comer de forma saludable, y esto es muy de agradecer. Pero lo cierto es que hay otros factores en nuestra vida que, quizá, pasamos un poco por alto. Uno de esos factores es la actividad física, y no se trata solo de hacer media hora de ejercicio al día. El estar sentados todo el día nos acaba haciendo daño. Y el descanso y la desconexión digital, también son muy importantes. Hoy en día pasamos demasiadas horas pendientes de diversos dispositivos y esto lleva, por un lado, a que pasemos poco tiempo en la naturaleza y, por otro, a que nos movamos vemos y, además, facilita que estemos más estresados. Por tanto, el control del estrés, la desconexión digital, una mayor conexión con la naturaleza y un buen descanso son cosas que deberían revisarse más porque tal vez la alimentación ya muchas personas la hagan de forma correcta.

«Hay que huir de todo lo que lleve un montón de ingredientes»

 

Una de las cosas que más sorprende al leer el libro es la variedad y la cantidad de síntomas y de patologías que están relacionadas con el equilibrio de la microbiota. ¿Existe hoy, o a corto plazo, la posibilidad de personalizar los tratamientos?
Aquí ya entran en juego factores de la salud que tienen que ver con el contexto socioeconómico. En la salud pública, por ejemplo, España tiene varios retos, siendo uno de ellos mejorar mucho la Atención Primaria y contar con más tiempo para el paciente, más profesionales y más recursos. Porque, claro, ¿cómo personalizar si un médico de atención primaria tiene unos pocos minutos para cada paciente? Además, sería muy deseable, incorporar en gran cantidad profesionales como nutricionistas, odontólogos (porque la salud oral también es muy importante), fisioterapeutas, profesionales de la actividad física y del deporte, porque son necesarias todas estas intervenciones en el estilo de vida que realmente no le corresponden tanto al médico en sí. Antes de llegar a esa individualización de forma global, para hacer una auténtica medicina preventiva, habría que arreglar primero muchas cosas en el nivel básico. Pero, desde mi punto de vista esos retos que planteas aún están lejos.

 

A pesar de que la composición microbiana va modificándose con el paso de los años, ¿siempre se está a tiempo de modificar esos factores para alcanzar el equilibrio, independientemente de los años que se tengan?
Desde luego, nunca es tarde. Tarde es mañana, hoy es el día para comenzar a cambiar. Una de las cosas que más se relaciona con un envejecimiento no saludable es la pérdida de masa muscular. Perder masa muscular es una de las cosas que más nos acaba inflamando. Con una alimentación antiinflamatoria y con ejercicio físico (con ejercicios de fuerza para mantener esa masa muscular), ya estamos haciendo mucho. Y aquí insisto de nuevo en el contacto con la naturaleza que es super importante. La mayoría de las poblaciones con ancianos sanos que llegan a superar los 100 años de edad en buen estado físico, están cerca de la naturaleza, se mueven todos los días y tienen un patrón de alimentación adecuado. Siempre hay que cuidarse, da igual los años que se tengan. Lo ideal es empezar a cuidarse desde el momento en el que uno se da cuenta de que si se cuida va a estar mejor.

 

Ha hablado de la alimentación antiinflamatoria. ¿Cuáles son sus claves?
Lo esencial es retirar de la alimentación los ultraprocesados en general. Es decir, comer de mercado más que de supermercado. España tiene una agricultura maravillosa, podemos hacer esa dieta pesco-mediterránea, por ejemplo, incluyendo todas las verduras, frutas, frutos secos, setas, y los productos del mar para asegurar el aporte de los ácidos grasos omega-3, esto es lo básico. Además hay que tener en cuenta que si los alimentos que compramos no tienen código de barras y no tienen listas de ingredientes, y los cocinamos en casa, seguro que estamos acertando. Esto es lo básico, huir de todo lo que lleve un montón de ingredientes, que lleve azúcares, que lleve grasas industriales.

 

¿Hasta qué punto está relacionado el incremento de las enfermedades autoinmunes con el desequilibrio de la microbiota?
Sí que está relacionado. Hemos cambiado mucho nuestro estilo de vida, y hay muchas generaciones de biberón que no recibieron leche materna en la infancia, cada vez se hace menos actividad física, tenemos una alimentación cada vez menos variada, comemos menos alimentos fermentados que tienen un impacto positivo sobre la microbiota, y cada vez estamos más estresados. La pérdida de la variedad de la microbiota (intestinal sobre todo pero también la oral) se ha relacionado con esa emergencia de las enfermedades autoinmunes. Ya no sufrimos prácticamente infecciones, obviando la pandemia que estamos viviendo ahora, y la microbiota es uno de los factores por los que nuestro estilo de vida acaba favoreciendo la aparición de enfermedades autoinmunes, no como causa única, sino como uno de los mecanismos más importantes que contribuyen a ello.

 

Sari Arponen es Doctora en Ciencias Biomédicas, especialista en Medicina Interna, profesora universitaria y experta en microbiota. Es cofundadora de Slow Medicine Revolution, una plataforma de divulgación sobre la salud y el estilo de vida.

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