Cómo nos limita el miedo y cómo enfrentarlo

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El miedo es una emoción básica con la que convivimos desde el día en que nacemos, pero ¿Sabemos realmente qué es, para que sirve y en qué se convierte a lo largo de la vida? En este artículo trataremos de descubrirlo.

El miedo, es, en definitiva, una emoción natural que surge en el ser humano para advertirnos de que algo puede herirnos, nos pone alerta y nos ayuda a reaccionar.

Cuando hablamos de miedo, hablamos de supervivencia, de nuestra naturaleza más primitiva. Sin embargo, la evolución de nuestro cerebro nos otorga una capacidad que el resto de animales no tienen: la capacidad de interpretar y dar sentido a la realidad. Es, en este punto, cuando los miedos se vuelven más complejos.

 

¿Los miedos nos limitan?

Durante nuestra vida los miedos se van asentando en nosotros de dos maneras:

  1. Por supervivencia. Cómo mencionábamos anteriormente, hay miedos que surgen ante aquellas amenazas que suponen un peligro real y que detectamos con facilidad. Por ejemplo, si vas caminando por la montaña y hay un precipicio, cuando te acercas mucho sientes miedo de caer porque percibes fácilmente que es peligroso.
  2. Por aprendizaje. Hay miedos que vamos aprendiendo en función de lo que vivimos o del modo en el que nos educan. Por ejemplo, si ves en las noticias que hay una banda de delincuentes que siempre roba cuando la gente va a sacar dinero al cajero; es probable que cuando tú vayas puedas sentir miedo, pues has aprendido que eso puede ser peligroso. De igual manera, a veces integramos miedos que nos son reales. Por ejemplo, imagina un niño cuyo padre tiene un miedo tremendo a los perros. Cuando van al parque y se acerca un perro, el padre coge al niño en brazos muy asustado. Es probable que cuando sea mayor, ese niño también tenga mucho miedo a los perros, pues ha aprendido, al ver la actitud de su padre, que pueden ser muy peligrosos.

Con estos ejemplos vemos, por tanto, que hay miedos que son reales y nos sirven y ayudan, y hay otros que son imaginarios o que no se encuentran correctamente ajustado con la realidad. Es, en este último caso cuando los miedos pueden llegar a limitarnos.

 

¿Cómo podemos superarlos?

Además de los miedos que no están bien ajustados, otro modo de limitarnos es el modo en el que respondemos a dichos miedos. Para ayudarte a descubrir si tus miedos te están limitando, te invito a responder a las siguientes preguntas.

Piensa en un miedo que últimamente este muy presente en tu vida y te preocupe en especial.

  1. Cuándo sientes ese miedo, ¿notas que te quedas paralizado y sin saber cómo reaccionar?
  2. ¿Huyes de las situaciones que te dan miedo, las evitas?

Si la respuesta a una de estas preguntas es sí, puede que tu miedo te este limitando, o esté cerca de hacerlo. Paralizarnos o huir hace que nuestros miedos sean cada vez más grandes y cobren mayor importancia.

¿Cuál es entonces la solución? Enfrentarnos a ellos. Desde los más pequeños hasta los más grandes, es el verdadero modo de superar los miedos. En muchas ocasiones pensamos que aquello a lo que tememos acabará con nosotros o no tendremos suficiente capacidad para superarlo. Sin embargo, el ser humano tiene una tremenda capacidad para sobreponerse y adaptarse.

Enfrentarte a ello es la única manera de descubrir si hay una verdadera amenaza. Si la hay, aprenderás a responder adecuadamente a ello; y si no la hay, el miedo simplemente se disipara.

 

Elena Donate Rodríguez. Psicóloga General Sanitaria y especialista en personas mayores. Instituto Psicológico Cláritas

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